viernes, 7 de febrero de 2014

La calidad de la democracia

Manifestación en Madrid el 1 de febrero, convocada por el Tren de la Libertad, contra la reforma de la vigente ley del aborto. 
Aborto, un polémico proyecto

La Escuela de Ciudadanos inicia un debate al que invita a todos los que, a favor o en contra, quieran expresar su opinión libremente

E.C.

El proyecto de Ley de Protección de la Vida del Concebido y de los Derechos de la Mujer Embarazada (ley del aborto) aprobado en el Consejo de Ministros el pasado mes de diciembre, a propuesta del ministro de Justicia Alberto Ruiz Gallardón, ha producido un terremoto en la sociedad española, que mayoritariamente cree innecesario el cambio de la actual ley de plazos, aprobada por el Gobierno de Rodríguez Zapatero.

Miles de ciudadanos, liderados por mujeres, se han echado a la calle. Todos los partidos políticos se han posicionado en contra, y se han conjurado para derogar la ley el día en el que el PP pierda el poder. El proyecto de ley es considerado un retroceso de varias décadas en los derechos de la mujer.

Destacados dirigentes del PP, como el presidente de Extremadura, José Antonio Monago o la delegada del Gobierno en la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, también rechazan el borrador tal como está redactado ahora. Otros, como el presidente de Galicia, Alberto Nuñez Feijoó, desean que haya un mayor consenso sobre un proyecto que solo apoya el PP.

Artículos y manifiestos en contra de la reforma aparecen a diario, tanto en España como en numerosos países extranjeros. Un periódico tan conservador como el británico The Times publicó un editorial calificando la reforma Gallardón de “abuso de poder”.

La Escuela de Ciudadanos quiere, modestamente, hacer su aportación a este debate y ofrece este espacio para todos los que deseen opinar, a favor o en contra, sobre uno de los proyectos más controvertidos del Gobierno Rajoy.

Inicia este debate la diputada del PSOE en el parlamento de Castilla-La Mancha Beatriz Labián.

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Radicalmente en contra, Gallardón

¡Qué podemos esperar de un lobo disfrazado de cordero que, según se fue despojando de esa piel, dejó a la vista una persona totalitaria dispuesta a acabar con el derecho a decidir de las mujeres!

Imponer la maternidad a las mujeres solo puede concebirse desde el autoritarismo y el machismo, lo que es intolerable.

Por Beatriz Labián (*)

No pretendo con mi escrito suscitar un debate sobre aborto si o aborto no, pues considero que en nuestra sociedad es un derecho reconocido, que goza con una amplia aceptación en los términos que está regulado en nuestra legislación actual.

Deseo más bien exponer las razones que me llevan a mostrar mi más profundo rechazo al anteproyecto de Ley orgánica para la protección de la vida del concebido y de los derechos de la mujer embarazada, con el que el Gobierno de Rajoy pretende acabar con la ley de plazos y con la libertad de decidir de las mujeres que la actual normativa les reconoce, para volverlas a someter al dictado y la decisión de otros.

Lo que representaría un extraordinario retroceso normativo, social e ideológico que volvería a situar a las mujeres españolas en la clandestinidad, suprimiendo su derecho a decidir responsable, consciente y libremente sobre su sexualidad y maternidad, y afectando a su seguridad, así como a la garantía en el acceso a las correspondientes prestaciones sanitarias.

Una realidad

Porque, querámoslo o no, el aborto es una realidad en todas las sociedades del mundo. La experiencia ha demostrado que el aborto no desaparece aunque se prohíba. Se sigue produciendo, pero en peores condi­ciones.

Restringir el acceso al aborto es una manera intolerante y discriminato­ria de entender la autonomía de las mujeres, que no se corresponde con el desarrollo de nuestra sociedad demo­crática, ni el sentir mayoritario de la población.

Lo que ha impulsado al Gobierno del Partido Popular a acometer esta reforma no responde a una demanda social, ya que la ley vigente se está aplicando sin dificultad en todas las Comunidades Autónomas, incluidas aquellas en que el PP gobierna. Esta reforma rompería el consenso alcanzado y favorecería el resurgimiento de enfrentamientos ya superados.

Los motivos solo tienen que ver con la ideología de este Gobierno, que hace un guiño a su electorado más extremista. Creando un problema dónde no lo había, -como si no hubiera ya bastantes problemas en España- ya que está dispuesto a imponer, contra la voluntad de la mayoría social, una ley que está fuera del tiempo y de Europa.

Los motivos de la polémica

¿Por qué ha se ha suscitado tanta polémica con este anteproyecto de ley? Muchos son los motivos. El más importante: porque es la Ley más restrictiva para los derechos de las mujeres que se ha hecho en los 35 años de democracia, ya que con ella se prohíbe y penaliza en la práctica la interrupción voluntaria del embarazo.

Esta ley solo aprueba la interrupción voluntaria del embarazo en caso de agresión sexual hasta las 12 semanas, con previa denuncia y cuando la presión de la gestación, consecuencia de dicha agresión, sea insoportable para la mujer.

Otro de los supuestos en los que se autorizaría la interrupción de la gestación es la existencia de una situación de grave peligro para la vida o la salud física y psíquica de la mujer embarazada, sin garantizar en este punto una regla fija aplicable a todos los casos.

La mujer tendría que acreditar su situación “de conflicto” de forma suficiente, sin que quede espacio a la duda, con un informe emitido por dos médicos, que confirmen que su dolencia, trastorno o imperativa situación de riesgo tendrá una permanencia en el tiempo.

Lo que supone que las mujeres que se acojan a este supuesto, pueden quedar estigmatizadas clínicamente con carácter más o menos permanente.

Trámites inauditos

Hacer pasar a las mujeres por estos “trámites” ante la decisión de abortar que es la situación más dramática y difícil que puede tomar una mujer, es algo inaudito. Pero eso no es todo.Además, establece la obligatoriedad de un asesoramiento a las mujeres que no es tal. Es más bien una estrategia bien diseñada para disuadir y culpabilizar a las mujeres.

Como comentaba anteriormente, la mujer tendrá que superar otras tortuosas gestiones para legalizar su decisión. Requisitos que la embarazada deberá cumplir, quedando en evidencia su capacidad para tomar sus propias decisiones, ya que con esta ley no solo se nos despoja de la capacidad de decidir, sino que a las mujeres se nos infantiliza y se nos trata como menores de edad física e intelectualmente.

Porque con carácter preceptivo en casos de interrupción voluntaria de embarazo y siempre dentro de los supuestos admitidos, las mujeres deberán recibir asesoramiento asistencial, dirigido a resolver los conflictos originados por el embarazo y ofrecerle diferentes alternativas a su decisión existentes en el sistema actual. Tales como la guarda administrativa, acogimiento o adopción, así como recibir información clínica sobre posibles riesgos y secuelas de la intervención para su salud y su futura maternidad.

Si aun así la mujer embarazada no se ha convencido y desea continuar adelante, tendrá que presentar toda una serie de certificados e informes que avalen su situación.

Perfiles variados

En mi humilde opinión, esto dista mucho del concepto de decidir libremente sobre la maternidad. Ninguna mujer desea tener un embarazo para luego abortar. Lo que la mujer hubiera deseado es no estar embarazada y solo aborta cuando no la queda otra salida.

El perfil de las mujeres que abortan es muy variado. Las hay de todas las escalas sociales y por muy diversos motivos, económicos, de salud, y en la mayoría de los casos por razones más profun­das que nadie tiene derecho a cuestionar.

No se puede trivializar así la decisión de una mujer y no se debe olvidar que un aborto es una inter­vención médica, con sus riesgos, que produce temor y dolor. Creer lo contrario es considerar a la mujer como una persona inmadura incapaz de decidir.

Innecesaria y retrógrada

Se trata de una ley innecesaria, retrograda, e injusta, alejada de los tiempos en que vivimos, en la que, además, en defensa de los derechos del no nacido se elimina el supuesto de malformaciones y anomalías en el feto.

Con ello se obliga a las mujeres a tener a hijos con malformaciones graves para luego abandonarlas a su suerte, sin ayudas económicas en la mayoría de los casos, tal y como está la Ley de Dependencia.

En casos de malformaciones graves supone largas cirugías, largos procesos hospitalarios, secuelas de por vida para el afectado y su familia, por no hablar de las repercusiones y consecuencias que puede tener para el núcleo familiar a nivel económico, personal y social. Solo en 2012, los abortos por anomalías en el feto fueron 3.428, el 3,05% del total de los registrados.

Argumentos disparatados

El debate del aborto puede ser amplio y cargado de demagogia, para el que siempre se pueden encontrar argumentos a favor y en contra.

Hace pocos días, -como muestra de la radicalidad en la que está envuelta el Partido Popular- el vicepresidente de la Diputación de Cuenca, del PP, equiparaba el aborto con la solución final nazi. Esto es un verdadero disparate.

Las cifras merecen un respeto y una amplia reflexión. Desde 1985, año en que se aprobó la primera ley del aborto, se han registrado 1, 9 millones de abortos legales. De ellos, un millón de casos se produjeron en la última década. No podemos hablar del aborto como, algo intangible, sino como un hecho que convive con nuestra sociedad. A los datos me remito.

Una ley como la que ha sugerido el gobierno apenas cubriría el 8% de los abortos que se producen, dejando fuera de la posibilidad de aborto legal a cerca de 100.000 mujeres por año, con el riesgo que esto implica.

La ley Zapatero

La legislación actual, aprobada como no podía ser de otra manera por un gobierno socialista, recoge la garantía de los derechos fundamentales en el ámbito de la salud sexual y reproductiva, regula las condiciones de la interrupción voluntaria del embarazo y establece las correspondientes obligaciones de los poderes públicos. Me refiero a la Ley Orgánica 2/2010, de 3 de marzo, de Salud Sexual y Reproductiva y de la Interrupción Voluntaria del Embarazo.

Con ella no se ha disparado el número de abortos. Es más, en 2012 se produjeron un 5% menos que el año anterior. Por lo que no parece necesaria ninguna modificación de la legislación actual, si no es con el claro objetivo de imponer la moral de una minoría y acabar con la libertad de las mujeres a decidir.

En la actualidad, se reconoce el derecho a la maternidad libremente decidida, lo que implica no sólo reconocer a las mujeres la capacidad de decisión sobre su embarazo, sino también que esa decisión, consciente y responsable, sea respetada.

Consenso y respeto

Esta ley, que vino a sustituir a una regulación que 25 años atrás había supuesto un importante avance en la protección de las mujeres, fue elaborada, debatida y aprobada desde el consenso con la gran mayoría de los grupos políticos con representación parlamentaria, tras el trabajo en sede parlamentaria de una subcomisión en la Comisión de Igualdad.

Se contó con la participación de una treintena de expertos y se consideraron las recomendaciones de expertos juristas y profesionales de la bioética y la sanidad.

Además, reforzó la seguridad jurídica en la regulación de la interrupción voluntaria del embarazo e incorporó la jurisprudencia del Tribunal Constitucional y del Tribunal Europeo de Derechos Humanos.

El ejemplo europeo

La ley del aborto en Europa. Ilustración de El País.

Hay que tener en cuenta que la inmensa mayoría de los países europeos, incluyendo por el momento España, reconocen el aborto por libre decisión de las mujeres entre 8 y 24 semanas (Alemania, Bélgica, Dinamarca, Francia, Holanda, Italia, Noruega, Portugal, Suecia, etc.) y otros lo permiten por indicaciones tan amplias que en la práctica supone la libre decisión de las mujeres (Inglaterra, Finlandia e Islandia).

La reforma anunciada desde el Ejecutivo de Rajoy ha llegado a la Unión Europea, donde se ha debatido recientemente entre el asombro y la estupefacción de los países miembros.

Finalmente, Europa ha mostrado su mayoritario rechazo al proyecto de ley del Gobierno español, debido a la alarma que ha causado. Porque, de materializarse, supondría un retroceso sin precedentes en los derechos de la mujeres en uno de los Estados miembros. Ni siquiera el Partido Popular Europeo, ha defendido el proyecto de Rajoy, optando por no pronunciarse sobre el mismo. 

Gallardón se queda solo. Bueno, cuenta con el apoyo del anciano ultraderechista francés Jean-Marie Le Pen, pero no el de su hija. La actual líderesa del Frente Nacional, Marine Le Pen, ha declarado que no apoyaría en Francia una ley sobre el aborto como la que propone Gallardón.

Decidir nos hace libres

En España, el ministro de Justicia también ha obtenido una respuesta contundente. Este fin de semana, miles de mujeres procedentes de todo el país, han acudido a la llamada de la plataforma Decidir nos hace libres para manifestarse multitudinariamente en Madrid. Llegadas en más de medio centenar de trenes y autobuses cargados de esperanza y de lemas contra Gallardón y su ley, con la que pretende llevarnos a posiciones preconstitucionales en materia de aborto.

La réplica de Gallardón no se ha hecho esperar: “Ningún insulto me hará abdicar del compromiso de garantizar el derecho del no nacido” ha dicho.

¡Qué podemos esperar de un lobo disfrazado de cordero que, según se fue despojando de esta piel, dejó a la vista una persona totalitaria dispuesta a acabar con el derecho a decidir de las mujeres! Por no hablar de su otra gran labor, poner un desorbitado precio a la Justicia. Como señalaba, propio de un fascista de manual.

He sido madre, hace apenas un año. Es la experiencia más maravillosa que me ha pasado en la vida. La maternidad es algo extraordinario, el clímax en la vida de una mujer. Pero que implica toda una serie de profundos cambios y consecuencias a nivel personal, familiar y laboral, que jamás entenderá una comisión de expertos (por muy expertos que sean) compuesta por 15 hombres, con un solo objetivo: derogar el derecho de la mujer a decidir sobre su maternidad.

Imponer la maternidad a las mujeres solo puede concebirse desde el autoritarismo y el machismo, lo que es intolerable.

(*) Beatriz Labián es diputada del PSOE en las Cortes de Castilla-La Mancha y concejal en el Ayuntamiento de Manzanares (Ciudad Real), sede de la Escuela de Ciudadanos. Secretaria de Política Social en la Ejecutiva Provincial del PSOE y miembro del Comité Regional. Licenciada en Psicopedagogía por la Universidad Complutense.

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Más información

El Gobierno aprueba la ley del aborto más restrictiva de la democracia

Evolución del aborto en España. Ilustración de El País

Vera Gutierrez Calvo, El País

El Gobierno aprobó este viernes la ley del aborto más restrictiva de la democracia, a la que pondrá nombre Alberto Ruiz-Gallardón, ministro de Justicia. Interrumpir el embarazo dejará de ser un derecho de la mujer en las primeras 14 semanas —un derecho que existe solo desde 2010— y volverá a ser un delito despenalizado en ciertos supuestos, como lo era con la Ley de 1985.

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Vídeo: Debate entre Concha Caballero y Miguel Lorente




Este debate se celebró en la sede de la Fundación Alfonso Perales y fue moderado por Amparo Rubiales, presidenta del PSOE Andalucía en enero de 2014.

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