sábado, 26 de enero de 2013

Temas a debate: ¿Son necesarios los políticos?

Legislación y regeneración democrática


E.C.

Venancio del Coso Molina, Delegado de UPyD en Valdepeñas, se suma a nuestro debate sobre la necesidad de los políticos.

Del Coso sostiene que para que los políticos puedan garantizar los principios democráticos son necesarias dos cosas: una legislación adecuada contra la corrupción y una regeneración democrática y política.

Junto a esta análisis de Del Coso, incluimos los enlaces a dos informaciones de la Cadena SER que ofrecen datos terroríficos: uno, que el 66% de los parados desconfían de la democracia; el otro, que los españoles consideran que solo dos de cada diez políticos son honrados.

Como siempre, invitamos nuestros seguidores y a todos los dirigentes políticos y sociales a participar en este debate. Ver anteriores artículos sobre este debate pinchando aquí.

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A los políticos los carga el diablo

Desfalcos, prevaricaciones, enchufismos y corruptelas varias son descubiertas asiduamente sin inmutarnos, instalados en el desánimo y el inmovilismo

Países como Islandia podrían pensar que la cultura de permisividad para con los políticos españoles se arreglaría legislando con mano dura como ellos

Necesitamos una regeneración democrática y política que nos saque de este inmovilismo y de la aceptación intrínseca, sólo por ser español, de la corrupción


Por Venancio del Coso Molina (*)

Desarrollando el juego de palabras del título, me gustaría comparar a éstos con las armas, en un símil que nos ayude a comprender, desde mi punto de vista, la necesidad o no de los políticos en el marco social actual.

Los políticos, tan denostados actualmente, son producto de la democracia, que lejos de ser un sistema de gobierno perfecto, es el mejor que se conoce a día de hoy.

Se podría llegar a pensar que son un "mal menor" que hay que soportar para vivir en un estado democrático de libertad e igualdad.

¿Armas un mal menor?

¿Y las armas? ¿Consideramos las armas como algo de lo que se pudiera prescindir sin consecuencia alguna? ¿Son las armas un "mal menor" que soportamos para gozar de la paz y seguridad que nos ofrecen nuestros cuerpos de seguridad del Estado por ejemplo?

En cualquiera de los casos y cargue quien cargue las armas y las responsabilidades políticas, son las personas quienes supervisan cómo se utilizan unas y otras.

Muy de actualidad está el conflicto sobre la permisividad de las armas en los Estados Unidos, mientras que en España este debate, debido a su legislación, es poco frecuente.

Podríamos pensar que la solución sería legislar de igual manera que en España, pero habría que contar con el arraigo que la cultura de las armas tiene en aquellos lugares. 

Por otro lado, países como Islandia podrían pensar que la cultura de permisividad para con los políticos españoles se arreglaría legislando con mano dura como ellos, sin tener en cuenta nuestra cultura de "manga ancha" que parece campar a sus anchas en este país, siempre que de políticos se trate.

Mal endémico

Cierto, hemos asumido la corrupción política como un mal endémico. Hemos asumido las dos varas de medir que parece tener la justicia. Desfalcos, prevaricaciones, enchufismos y corruptelas varias son descubiertas asiduamente sin inmutarnos, instalados en el desánimo y el inmovilismo.

Las armas existen para garantizar la paz y los políticos para garantizar los principios democráticos. Hagamos buen uso de ambos, ¿Cómo? Reiterando dos puntos clave:

La legislación, que nos lleve a tener una justicia verdaderamente igualitaria, que luche con mas ahínco si cabe, contra aquellos delincuentes que además ostentan cargos otorgados por el pueblo, y que permita ver a los representantes de los ciudadanos como personas sin privilegios, honradas y fieles servidores de los intereses públicos.

Regeneración democrática

La regeneración democrática y política, que nos saque de este inmovilismo y de la aceptación intrínseca sólo por ser español de la corrupción. Regeneración que llevaría aparejado no solamente un cambio político, sino un cambio en la forma de hacer y entender la política de manera tal que la ciudadanía volviese a recuperar la fe en sus dirigentes.

Un arma y un político tienen mucho en común, el poder, el respeto que infunden, etcétera. Y creo firmemente que son necesarios en el momento actual con algunas premisas comunes; armas y políticas deben estar en manos adecuadas, reducir su número y encontrarse dentro de un marco legal y jurisdiccional adecuado y muy restrictivo dado el poder que ostentan.

Con las armas, todo esto se está consiguiendo y espero que partidos como UPyD lo consigan con los políticos.

(*) Venancio del Coso Molina es Delegado UPyD Valdepeñas

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Artículos recomendados


El 66% de los españoles parados
desconfían de la democracia


Cadena SER

El desempleo es, además, el gran culpable del aumento de la desconfianza en la política, en las instituciones e incluso en la propia democracia en general, según una encuesta hecha pública por la Cadena SER el pasado dia 25 de enero.

Además, casi nueve de cada diez parados afirman que la crisis y su situación de desempleo han reducido su confianza en los políticos, en el Gobierno y en los bancos. Ocho de cada diez desconfían ahora más que antes de las empresas y siete de cada diez de la Unión Europea. Ese desapego se hace extensivo a la democracia en general, en la que confía menos que antes el 66% de los parados.




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Solo dos de cada diez políticos 
son honrados


Cadena SER

Una encuesta hecha pública por la Cadena SER revela un dato demoledor en la percepción de la corrupción de la política; de cada diez políticos, solo dos se salvan de ser corruptos. Esta sospechaba generalizada se extiende a la banca, los sindicatos, la monarquía, las empresas y los medios. Nadie se libra.



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Enlace con anteriores artículos

1 comentario:

  1. A ver esos comentarios. No sólo hay que señalar defectos de quien escribe, también está bien aplaudir lo que nos gusta. Brillante la comparación entre política y armas.Innecesaria la referencia a un partido concreto, auque disculpable; tratandose del propio, podemos tomarlo como "exigencias del guión".

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