lunes, 25 de junio de 2012

Temas a debate: La calidad de la democracia

No somos dígitos, somos ciudadanos

Tras la muerte de Franco, fuimos ciudadanos de pleno derecho. Hasta ahora. Hasta el momento en el que las leyes del mercado se han impuesto a las leyes de la política

Todorov denuncia que los Estados están desmantelando “todas las legislaciones que protegen a los trabajadores para darles lo que se les antoja a los reyes de la economía”

Las principales instituciones del país sufren un deterioro insoportable. El 62% de los ciudadanos creen que éstas no están a la altura. Peor juzgan a los políticos: el 79% no da la talla

Tzvetan Todorov
(F
otografía de Daniel Mordzinski publicada en El País)

Román Orozco (*)

No soy un número en el balance de una empresa. Siempre ubicado en la columna del debe. No quiero ser una anotación contable. Una cifra en la lista del INEM. Un dígito impersonal y sin rostro. No trabajo para una macroempresa llamada Marca España. Soy mucho más que todo eso: soy un ciudadano libre de un Estado soberano llamado España. Y quiero que me traten como a tal.


Pero no lo están haciendo. Ni las autoridades locales que gobiernan en mi pueblo, que se saltan a la torera derechos constitucionales. Ni las de la Comunidad, que anulan o restringen servicios públicos a los que tenemos derecho: cierran escuelas rurales y privatizan la sanidad pública. Ni las del Estado, cegadas por el déficit que nos lleva a la ruina: bajan salarios, suben impuestos, ordenan recortes en educación y sanidad por decreto. Ni las de la Unión Europea, regida por un puñado de tecnócratas servidores de los mercados y de los especuladores sin alma: obligan a pagar la deuda a los entes financieros antes que las pensiones… 

Democracia, si; mercadocracia, no 

Como tantos otros, nací en una dictadura que murió en la cama. Pero no por eso dejamos de pelear para alcanzar la libertad en un sistema democrático. Lo logramos. Ya libres, elegimos a nuestros gobernantes y durante tres décadas, fuimos ciudadanos de pleno derecho. Hasta ahora. Hasta el momento en el que las leyes del mercado se han impuesto a las leyes de la política, a las leyes que nacen en el Parlamento. Hasta el momento en el que hemos pasado a ser simples números de un gigantesco libro de contabilidad. Porque quien manda ahora es el mercado. Sin complejos.

Es hora de reconquistar el sentido de la palabra democracia: un término de origen griego –un país tan maltratado ahora- formado por demos (pueblo) y kratos (gobierno). Un gobierno del pueblo, no un gobierno de los mercados. Democracia, sí; mercadocracia, no.

Los enemigos íntimos de la democracia

Bajo la presidencia de George Bush, y en vísperas de la segunda invasión de Irak, la Casa Blanca publicó un documento titulado La estrategia de seguridad nacional de los Estados Unidos de América, que incluye este revelador párrafo: "Actuaremos activamente para llevar la esperanza de la democracia, del desarrollo, del libre mercado y del libre comercio a todos los rincones del mundo". 

Lo he leído en un libro muy recomendable, Los enemigos íntimos de la democracia (Galaxia-Gutenberg), del lingüista búlgaro exiliado en Francia Tzvetan Todorov. Pasó un tercio de su vida bajo un régimen totalitario, comunista. O sea, no es un rojo camuflado con la piel de un pensador independiente. 

Todorov se pregunta qué diablos "tiene que ver la libre empresa con los valores universales", la libertad, la solidaridad. "¿Significa acaso que hay que hacer la guerra a todos los países con economía estatal?", se pregunta.

Desde aquel memorando de la era Bush se ha avanzado mucho en el desarrollo de la mercadocracia. Por ello, Todorov le decía en una entrevista a Juan Cruz -nuestro último profesor en la Escuela de Ciudadanos- que con su libro, recién aparecido en España, intenta "demostrar que la democracia en la que vivimos hoy día es contraria al espíritu real de la democracia".

Portada del libro "Los Enemigos íntimos de la democracia" de Todorov
Los reyes de la economía

Los nuevos amos del mundo pretenden, en palabras de Todorov, que el único rol del Estado sea "desmantelar todas las legislaciones que protegen a los trabajadores para darles lo que se les antoja a los reyes de la economía".

Lo estamos viendo en España. Se eliminan derechos a los trabajadores y se potencia el poder de los empresarios. Privatizan la sanidad: pierden millones de pacientes y ganan unos pocos empresarios. Cambian la Constitución para garantizar al mercado que el pago de la deuda está antes que las pensiones. A pesar de tener casi seis millones de parados, retrasan la edad de jubilación. Así, condenan a dos millones de jóvenes al paro indefinido.

Todas esas medidas se adoptan con urgencia y alevosía. Por decreto ley. Hasta en 22 ocasiones ha utilizado Mariano Rajoy este mecanismo que impide un debate sosegado en el Parlamento y en la sociedad. Es más, Rajoy huye del Parlamento, donde acude nada más que cuando el reglamento de la Cámara lo exige. Pero suspende el Debate sobre el Estado de la Nación. Dice que no tiene tiempo, que está muy ocupado en sus viajes al extranjero.

Los dos más graves problemas económicos recientes, la crisis de Bankia y el posterior rescate pedido a la Unión Europea han sido pésimamente explicados a la ciudadanía. ¡Estamos hablando de 100.000 millones de euros! Casi el mismo dinero que se necesita para pagar a los cerca de nueve millones de pensionistas al año.

Deterioro insufrible

Las principales instituciones del país sufren un deterioro insoportable. El 62% de los ciudadanos creen que éstas no están a la altura. Peor juzgan a los políticos: el 79% no da la talla. (Encuesta de Metroscopia para El País, 24 de junio de 2012).

La corrupción se instala en las más altas instancias del Estado. La Corona, o el Consejo General del Poder Judicial, se han visto salpicados por escándalos bochornosos. El Gobierno decreta una amnistía fiscal para que miles de defraudadores laven su dinero negro. El Gobierno tira por tierra la imagen del Banco de España.

Todo camina en esa dirección: lo importante son los dígitos, no las personas. Todorov sentencia: "Si el poder político se pone a las órdenes del poder económico, estamos perdidos".

¿Qué hacer? En un reciente artículo, la escritora Maruja Torres escribía: "Sólo en el reforzamiento de la ciudadanía   hallaremos la fuerza para resistir los dictados de los poderes económicos que nos sojuzgan a través del manejo de la deuda que ellos mismos nos ayudaron a crear. Sólo más democracia evitará el premeditado desmantelamiento de la democracia".

El ultraliberalismo, nos enseña Todorov, "como no admite la existencia de un interés común, reduce la sociedad a la suma de las personas que la componen". Es decir, nos convierte en un número, en un dígito, un ente contable. Lo que conduce, en palabras del pensados francobúlgaro, a que se tambaleen los fundamentos de la democracia.

Un texto de Todorov

"… le economía, que se ha convertido en global, ya no está sometida al poder político de los Estados. Todo lo contrario. Son los Estados los que se han puesto al servicio de la economía. Los Estados son, en efecto, tributarios de las agencias privadas de calificación, que orientan sus decisiones y a la vez quedan al margen de todo control político. Lo único que les queda de democracia es el nombre, porque ya no es el pueblo el que detenta el poder. En ultima instancia, pueden defender sus fronteras, pero el dinero no se detiene en ellas. Gracias a este mercado unificado, un individuo o un grupo de individuos que no gozan de la menor legitimidad política pueden, con un simple clic en el ordenador, transferir su capital a otro lugar o dejarlo en el país, y con ellos sumirlo o no en el paro y la recesión. Pueden provocar problemas sociales o ayudar a descartarlos. Por lo tanto son individuos que poseen un enorme poder y que no tienen que rendir cuentas a nadie". (De "Los enemigos íntimos de la democracia". Pg. 98. Editorial Galaxia Gutenberg, 2012).


Artículos de interés

Del ‘shock’ económico al democrático

José Luis Barbería / Fernando Garea EL PAIS
Con la soga de la prima de riesgo anudada al cuello y sin una luz clara en el horizonte, la sociedad española deshace sus vínculos afectivos con los partidos políticos y tritura en gran medida el crédito que le merecían las instituciones y organismos públicos. Las últimas encuestas de Metroscopia muestran que el porcentaje de personas más o menos angustiadas por la crisis económica alcanza al 90% de la ciudadanía, el mismo porcentaje de población que considera que los partidos políticos actúan llevados por sus propios intereses, sin tener en cuenta las necesidades de la gente. En apenas siete meses, los que van de octubre de 2011 a mayo de este año, el porcentaje de ciudadanos que piensa que el actual sistema democrático sigue siendo, con todos sus defectos e insuficiencias, el mejor que ha tenido nuestro país en su historia ha caído del 72% al 56%. 

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Sólo más democracia evitará el premeditado desmantelamiento de la democracia 


Maruja Torres EL PAIS
Circunstancias personales me han traído a Atenas, coincidiendo con la jornada electoral de supuesto infarto europeo, seguida de presunto alivio ídem, y presidida por la coacción y el miedo provocados hasta el final por los administradores del poder económico y por sus voceros.

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Tzvetan Todorov: "La democracia incumple su espíritu" 

Juan Cruz EL PAIS
Tzvetan Todorov nació en Sofía, Bulgaria, en 1939, vive en Francia desde 1963 y es un gran lingüista que en las últimas décadas se ha dedicado a mirar heridas sobre las que el mundo se pregunta poco. Ahora le ha tocado hurgar en la democracia: ¿es tan buena como parece?, ¿hace siempre el bien?, ¿no será que disfraza de bien el mal en ocasiones? ¿Se siente legitimada, como Napoleón, para causar los desastres de la guerra que invoca Goya (sobre el que ha escrito un libro) en nombre de la ilustración democrática que predica? El libro en el que lanza estas preguntas es Los enemigos íntimos de la democracia (Galaxia Gutenberg) y produce desasosiego. Todorov se muestra ahí como si estuviera descubriendo ángulos oscuros en un cuarto en el que advierte que el mejor juguete está roto. Y actúa como el niño del cuento El rey desnudo. 

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Suspenso a las instituciones

Fernando Garea El Pais
La gente está hasta el gorro de ustedes”. José Chamizo, defensor del pueblo andaluz, solo cometió el error de quedarse fuera del veredicto de los ciudadanos contra las instituciones y los políticos. Los ciudadanos no distinguen y, según la encuesta de Metroscopia para EL PAÍS, el 62% considera que las instituciones no están sabiendo estar a la altura en el momento en el que más falta hace el amparo político. 

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Participa en el Aula de Verano

La Escuela de Ciudadanos ha abierto su Aula de Verano para reflexionar sobre éste y otros temas que pueden consultar en nuestro blog. No se trata de que escriban solo “los expertos”. Creemos que todos los ciudadanos deben participar en este debate. Por ello, animamos a nuestros seguidores a que envíen sus comentarios y, si lo prefieren, artículos más desarrollados. Todas las opiniones son bienvenidas.

Los comentarios pueden incluirlos directamente en el blog, debajo de cada artículo. Los artículos, remítanlos por email a escuelaciudadanos@gmail.com


(*) Román Orozco es director de la Escuela de Ciudadanos

3 comentarios:

  1. primer debatiente28 de junio de 2012, 1:09

    Particularmente veo la democracia actual que tenemos en España como un mercadeo:
    de una parte están los votantes, que quieren desentenderse todo lo posible de los asuntos políticos y que alguien cargue con esa responsabilidad,
    de otra los políticos, dispuestos a asumir ese cargo a cambio de poder, dinero o verdaderamente por vocación de servicio, como suelen decir.
    Los votantes votan a quien le ofrece el producto -programa- que más le conviene a sus intereses particulares.
    Los políticos ofrecen el producto -programa- que más votos les puede dar.
    Los votantes, una vez emitido el voto, echan toda la responsabilidad en los políticos, se desentienden, aunque les harán responsables de todo lo que pasen.
    Los políticos, una vez obtenido el voto -y el poder- harán lo que les parezca bien, independientemente de lo que habían prometido, pues para algo tienen la mayoría.

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  2. " VERDADES AMARGAS "
    Tremendas desgracias sufre nuestra España y acaso otras aun mayores la amenazan ; pero la que excede a todas en lo lamentable es la inconsciencia de su propia situación ,el desconocimiento de las causas reales de tanto desastre.
    La ley de evolución progresiva,la ley de perfeccionamiento,la ley de progreso, es condición de vida de todo organismo individual o colectivo del individuo y de la especie del hombre y de las naciones. Nación que no se mantiene en el punto de perfeccionamiento que la competencia Internacional demanda, sucumbe o ve disminuida su personalidad e" INTERVENIDA" por extraños su existencia.
    La autonomía, la independencia nacional, es una palabra hueca, si no esta representada por un poder, por una fuerza efectiva que la sustente. La humanidad en su evolución progresiva, no respeta las fronteras de la nación que no va al compás de la civilización universal; y España , como nación, sus gobiernos,sus partidos políticos, sus clases directoras han desconocido esta Ley. Han confundido el movimiento político con el social. han creído elevar España al nivel de los pueblos cultos con solo consignar en las leyes principios políticos progresivos sin eficacia practica, en España el progreso político está falsificado.
    En el sistema capitalista que rigen las sociedades, el progreso social consiste ante todo en el crecimiento de los capitales , en el aumento de la producción, y es su consecuencia próxima mas importante el aumento progresivo de la población. la educación general y técnica es causa y efecto del incremento de la riqueza. estos son los manantiales de la civilización del poder, de la la fuerza y también de la libertad y de la felicidad de las naciones, en lo que cabe dentro del sistema capitalista.
    España no ha sabido, por su desenvolvimiento gradual y metódico, entrar en la vida moderna y sacar de si misma la fuerza necesaria para hacer respetar su derecho; las fuerzas progresivas que en si contiene, dificultadas en su movimiento por la incultura y el atraso general, por el espíritu suspicaz fiscal prohibitivo de las leyes y de los Gobiernos, por la podredumbre de la administración Publica,por el inconcebible atraso intelectual de los elementos dominantes, por la selección de los incapaces e inmorales para los altos puestos, no han podido ni por evolución ni revolución sacudir a España de la roña tradicional que nos sujeta al odioso pasado." Sera desmembrada e INTERVENIDA " y si no hacemos un esfuerzo supremo por la propia regeneración, quedaremos condenados a perecer o a vivir a remolque de las ambiciones extranjeras.
    "Triste es que la culpa de los Gobiernos las paguen los pueblos; pero el pueblo que se empeña en tener un buen Gobierno, lo tiene "
    MONTE.ARROYO 6/07/12

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  3. Ante este primer tema de debate de la Escuela de Verano, ante el término libre mercado, ante todo lo que son concesiones a la economía libre, etc...quiero recomendar la lectura (la cual casi me parece obligatoria) del libro "La Doctrina del Shock", de Naomi Klein.

    En el se detalla qué es el libre mercado, qué es la Escuela de Chicago de economía: una corriente económica que aboga por vaciar los estados, los gobiernos, para entregar todo el músculo de un país al sector privado. Sus máximas son tres: privatización, bajada de sueldos y despidos de funcionarios.

    Conforme vayáis leyendo el libro, veréis como los propios ideólogos de esta corriente admiten que estas medidas no se pueden poner en práctica en países con un nivel de "tranquilidad" normal. Para aplicarlas hace falta un shock (económico, crisis, medioambiental, tsunamis, huracanes...)

    Desde hace 50 años han estado extendiendo esta corriente por todos los rincones del planeta: mientras Pinochet asesinaba a Allende en 1973, los teóricos de la Escuela de Chicago asesoraron al dictador para poner en práctica duras medidas sociales en los primeros días del golpe de estado, mientras los ciudadanos miraban hacia otro lado (hacia el lado de intentar sobrevivir).

    Continuaron por Bolivia, Sudáfrica con el fin del Apartheid, Polonia, la nueva Rusia, Corea del Sur, Indonesia, Irak...

    Y ahora está pasando en España. Ante una situación de shock (una terrible crisis económica), ante el atontamiento de una población que no sabe por dónde le vienen los tiros, que sabe que la noticia de mañana será peor que la de hoy aunque aún no sepa cuál es...con la excusa de acabar con una crisis, se está cercenando un estado del bienestar que ha llevado años construirlo.

    La educación está en manos de empresas, la sanidad está en manos de empresas. Cada vez cobramos menos, cada vez cuesta todo más. No hace falta ser un superdotado para saber que así no se saldrá nunca de la crisis. ¿Por qué lo hacen entonces? El resultado es lo conocido: un pueblo empobrecido y una clase dirigente, una clase empresarial enormemente rica. Solo basta mirar la situación de los países que he nombrado antes.

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