sábado, 12 de mayo de 2012

IV Curso de Escuela de Ciudadanos


El escritor Juan Cruz defiende la honestidad y la duda razonable frente al insulto en el periodismo

El periodista canario clausura el próximo viernes 18 de mayo el IV Curso de la Escuela de Ciudadanos


“La libertad de expresión no equivale a libertad de insultar”

E.C. 

El escritor, editor y periodista Juan Cruz (Puerto de la Cruz, Tenerife, 1948) será el encargado de clausurar el IV Curso de la Escuela de Ciudadanos (EC). Autor de una veintena de libros y de miles de artículos, reportajes y entrevistas, Cruz es uno de los más brillantes y laboriosos periodistas surgidos en la transición democrática.

La conferencia de Cruz versará sobre un tema que le ha apasionado y obsesionado en los últimos años: el insulto. Sobre este tema, trata uno de sus últimos libros, Contra el insulto. Para el escritor canario, es preciso dejar claro que “la libertad de expresión no equivale a libertad de insultar”.







El acto tendrá lugar el próximo viernes día 18, en el Castillo de Pilas Bonas de Manzanares. Comenzará a las 20,30 horas y, al igual que las anteriores conferencias, la entrada es libre. 

El IV Curso de la Escuela de Ciudadanos se inició el pasado mes de octubre, con un debate entre los dos máximos dirigentes de las juventudes del PP y del PSOE, Beatriz Jurado y Sergio Gutiérrez, que fue moderado por el periodista Eduardo San Martín. Posteriormente, intervinieron el exministro Carlos Solchaga, el catedrático de Economía Juan Torres López y la exministra y catedrática de Derecho Constitucional Carmen Calvo

El Ayuntamiento de Manzanares, gobernado por el PP, negó durante este curso a la Escuela de Ciudadanos el uso de la Biblioteca Municipal Lope de Vega, espacio en el que se desarrollaron los tres primeros cursos.

El concejal de Cultura acusó a la EC de “sectaria” y de invitar solo a personalidades alineadas con la izquierda. La EC presentó recurso contencioso-administrativo ante el juzgado correspondiente de Ciudad Real por considerar que esta decisión viola los derechos fundamentales de asociación e igualdad de trato consagrados en la Constitución. 

La EC ha contado durante este curso con la colaboración de la Diputación de Ciudad Real, Unicaja y la Cadena SER.


La obra de Juan Cruz

Autor de más de una veintena de libros de distintos géneros, Juan Cruz ha recibido, entre otros, el Premio Benito Pérez Armas (Crónica de la Nada hecha pedazos, 1972), el Premio Azorín de novela (El sueño de Oslo, 1988) y el Premio Comillas de Historia, Biografía y Memorias (Egos revueltos. La vida literaria: una memoria personal, 2009). 





Otros libros suyos son Ojalá octubre y La foto de los suecos. Sobre periodismo escribió Periodismo. ¿vale la pena vivir para este oficio?. Sus últimos libros son Viaje al corazón del fútbol, sobre el Barça de Pep Guardiola, y Contra el insulto, sobre la costumbre de insultar que domina hoy en el periodismo y en muchos sectores de la vida pública española.

Su andadura como periodista comenzó a los trece años y desde 1976 ejerce su profesión en el diario El País, del que es miembro fundador. Colabora también en radio y televisión, imparte conferencias y cursos en numerosos países, y escribe frecuentemente en su blog, denominado Mira que te lo tengo dicho.



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Portada del libro Contra el insulto, de Juan Cruz

Un libro sobre las palabras que matan

Por Ana Marcos

Acompañado por su profesor de juventud y maestro de vida, el filósofo Emilio Lledó, Juan Cruz presentó ayer por la tarde en el Círculo de Bellas Artes un pequeño alegato contra lo que considera un tipo de asesinato encubierto por su uso habitual y generalizado: la injuria, el desprecio. Contra el insulto (Turpial) se empeña en demostrar que "en todo sí hay un pequeño no, y en todo no, un pequeño sí. No somos dueños del argumento del otro", decía Cruz, periodista y escritor, adjunto a la dirección de EL PAÍS.

La fría tarde comenzaba así cargada de utopías que en palabras del filósofo Lledó parecían casi alcanzables, aunque la realidad, con su particular habilidad para poner palos en la rueda, se empeñara en interrumpir la charla de estos dos amigos. "No quiero resignarme a una sociedad del insulto en la que a fuerza de manejar la violencia verbal contra los otros uno se acaba convirtiendo en mentira, agresividad, violencia, en la nada", manifestaba el filósofo. "La lucha por la cultura, por la filantropía tiene que mantenerse".

Violencia verbal

Contra el insulto argumenta con nombres y apellidos la montura del caballo de batalla que la ciudadanía debería ensillar antes de prestarse al juego de la violencia verbal. El doctor Luis Montes del hospital de Leganés al que un exsecretario de Estado calificó de nazi en televisión; Pilar Miró, denostada de manera reiterada durante su etapa al frente de la televisión pública; y Eduardo Bautista, director general de la SGAE, son tres de los ejemplos que Juan Cruz esgrime en su libro. Algunos de estos insultados han charlado con el autor sobre la impunidad, las campañas de terror y demonización que han sufrido. "El que tiene la verdad es el insultado, el que está en el error es el insultador", afirmaba con contundencia Lledó. El filósofo, recuperando textos de filosofía y retrotrayéndose a la etimología de las palabras, ha perfilado el origen del vocablo: "Se relaciona con saltar, hacer piruetas y subirte encima o contra el otro, también con las palabras".

En muchos casos, aquellos que están en el uso y amplificación de la palabra son responsables, para estos dos autores, de la extensión y aceptación del insulto. "Los que tenemos la máquina de decir cosas, a veces nos creemos que podemos decir cualquier cosa. La raíz de este malentendido está en la creencia de que la libertad de expresión puede equivaler a la libertad de insultar", decía Juan Cruz. "Lo que tenemos que tener es libertad de saber pensar, entender, sentir, querer. Nos convertimos en enemigos de nosotros mismos por las frases hechas que nos han caído, que conocemos desde la escuela", continuaba Lledó.

Formas de matar

La cuestionable habilidad de algunos medios audiovisuales para enarbolar la bandera de la libertad de expresión con vacuidad y sinvergonzonería ha confundido, en palabras de Cruz, "la palabra audiencia con la palabra interés". Para el escritor, se abreva al público haciéndole creer que "si una persona decide que su inteligencia le permite segregar el insulto, los demás deben aceptarlo porque está impreso o grabado".

Lo que muchos no parecen tener en cuenta es el grito que Lledó y Cruz han dado esta tarde una y otra vez, con el ánimo de concienciar y no de alarmar: "Mentir, calumniar, ofender son formas de matar". "Una manera de provocar el asesinato real de las personas es insultándolas, previamente", decía Lledó. "Y Lorca es el ejemplo de esto". "Algo habrá hecho", apostillaba Cruz con la esperanza y la ironía de dos amigos que aún confían en mirarse hacia dentro antes de apuntar.

(Artículo publicado en El País el 17 de noviembre de 2011)

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