miércoles, 30 de julio de 2014

La calidad de la democracia

Cospedal tiene razón

Hace dos años gritaba ¡mas diputados es más democracia! Ahora los reduce para garantizarse mayoría absoluta: un pucherazo

Cospedal ha abusado de su poder para transformar la Ley Electoral y convertirla en un engendro autoritario al disminuir la representación popular

Por Miguel Ramírez (*)

Cospedal tenía razón hace dos años, cuando al grito de ¡más diputados es más democracia!, modificó la Ley Electoral de Castilla-La Mancha, y aumentó el número de diputados a 53, una ley que ha estado vigente hasta el 21 de julio aunque nunca entró en vigor, como otras tantas leyes tan inútiles como quienes las promulgan.

El déficit democrático de Castilla-La Mancha es histórico, si en su día el PSOE tenía una Ley Electoral acorde a sus intereses partidistas, ésta se volvió en su contra en el 2011. Ahora el PP retoma el hilo dejado por el expresidente Barreda, y hace una nueva ley tramposa, partidista y claramente antidemocrática.

100.000 votos menos

Como han corrido ríos de tinta haciendo muchos números, simplemente me voy a detener en unas cifras que explican por sí solas las urgencias de Cospedal y el PP para cambiar la Ley. Si tenemos en cuenta los resultados del pasado 25 de mayo, último referente electoral, el PP mantendría su mayoría absoluta, a pesar de que la suma de votos de PSOE, IU, UPyD y PODEMOS supera en más de 100.000 votos a los obtenidos por el PP.

Es decir, que el PP con 268.000 votos tendría mayoría absoluta con 17-19 diputados, mientras que la suma anterior obtendría casi 369.000 votos pero sólo 16-14 diputados, ¿cómo es posible éste disparate?, ¿a qué se debe ésta deformación de la soberanía popular?, AL PUCHERAZO de COSPEDAL. Estos 268.000 votos del PP, suponen un 19% del total del censo electoral regional.

Pero no voy a cansar con más datos, sino con el fondo del discurso del PP y Cospedal: se puede hacer lo mismo con menos, y hay que recortar privilegios de los políticos.

Cobran de sus ayuntamientos 

Aquí Cospedal vuelve a tener razón, porque para lo que hacen sus diputados regionales, normal que les sobre la mitad de los suyos. Y hablamos de diputados que después de votar el quedarse sin sueldo, acuden a sus ayuntamientos a que les repongan el sueldo que les quitó la jefa. Por ejemplo, María José Ciudad, que acude a los plenos donde no cobra, y desatiende los plenos de Puertollano por los que si cobra un buen sueldo, desalojando a codazos a su anterior liberada, o Carlos Velázquez, actual alcalde de Seseña, que se puso un buen sueldo a cargo de las arcas municipales.

En ambos casos, el resultado final es que cobran más dinero público que en su anterior situación como diputados con salario, por lo tanto ningún ahorro real. Pero si se expulsa de ser diputada/o a trabajadores por cuenta ajena, autónomos y capas populares, porque no tendrán posibilidad real ni realista de compatibilizar su empleo con sus funciones como representante ciudadano democráticamente elegido.

Menos funcionarios, más enchufados

Mientras el PP sigue eliminando representantes democráticos y funcionarios públicos, por otro lado no para de meter todo un ejército de enchufados a dedo, y cuyo último ejemplo lo tenemos con los conductores de la Junta.

Y aquí enlazo con el más perverso argumento del PP y Cospedal, ya que un diputado o diputada no es un privilegio de un partido político, sino que es la plasmación del derecho de participación en política de los ciudadanos a través de sus representados, y por tanto, recortar en diputados en realidad es recortar el derecho constitucional a la participación en política.

El número de diputados y su proporcionalidad ha sido objeto de diferentes pronunciamientos y advertencias por parte del Consejo de Estado, ya que de no garantizar una proporcionalidad suficiente, se estaría vaciando de contenido uno de los fundamentales principios constitucionales, el del pluralismo político.

Dinamita la división de poderes

Como se puede comprobar, la recortada reforma electoral es impropia del siglo XXI, y sólo busca asentar su poder con independencia de lo que voten los ciudadanos. De hecho, lo que pretende el PP es convertir el Parlamento regional no en una cámara legislativa, sino en un escenario para sus ocurrencias con una claque privilegiada y ociosa, y unas cuantas voces disonantes para darle color a su circo. Aquí se dinamita la división de poderes, el poder Ejecutivo anula al Legislativo, y pone al Judicial a su servicio para ir tapando su corrupción.

Por tanto, Cospedal ha jugado fuerte p ya no puede aspirar a más en política nacional, y por eso ha abusado de su poder para transformar la Ley Electoral y convertirla en un engendro autoritario, algo que espera consolidar en mayo del año que viene, siempre y cuando la sociedad de Castilla-La Mancha se lo consienta.

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(*) Miguel Ramírez Muñoz es Coordinador Provincial de IU Ciudad Real

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