domingo, 21 de julio de 2013

Aula de Verano: El Medio Ambiente

Julián Gómez-C. Alcolea abre un nuevo tema para el debate en nuestra Aula de verano: el medio ambiente. El autor, coeditor de Ecoaula y colaborador con diversas organizaciones medioambientales, el medio ambiente es mucho mas que prohibiciones, limitaciones y cambios.

Animamos a nuestros seguidores a expresar sus puntos de vista sobre uno de los grandes problemas a los que se enfrenta la humanidad en este siglo.

El medio ambiente como solución

Para muchas personas, hablar de proteger el medio ambiente es pensar en prohibiciones, limitaciones, cambios, males que están al caer, pero es mucho más

Es vital entender que todos habitamos el medio ambiente y que protegerlo no debe ser un lujo o algo secundario, porque todo lo que hagamos por él o contra él repercutirá en nuestras vidas

Por Julian Gomez-C. Alcolea (*)

Para empezar, no nos engañemos: en general, el medio ambiente importa poco (1). Para muchas personas, hablar de proteger el medio ambiente es pensar en prohibiciones, limitaciones, cambios, males que están al caer… Y cuando se reconoce que el medio ambiente es importante y hay que protegerlo, lo asumimos siempre que tengamos el resto de nuestras necesidades bien cubiertas, como si estuviéramos hablando de un lujo o un capricho.

Y si habitualmente ponemos la protección del medio ambiente en segundo plano, en tiempos de crisis económica -en estos tiempos- es la menor de nuestras preocupaciones. ¿Pensar en cambio climático, que no se acaba de entender, o en la desaparición de la selva amazónica, tan lejana, cuando peligra el empleo o cuesta pagar la hipoteca? Desde luego que no.

O no se ha explicado bien, o no se ha querido entender, si solo se percibe la protección al medio ambiente como fuente de problemas siendo, muy al contrario, solución a muchos de los que tenemos y camino para evitar otros nuevos.

Los residuos urbanos

Veamos el siguiente ejemplo de cómo una propuesta medioambiental concreta puede transformar un problema en una solución.

Hasta hace no muchos años arrojábamos al cubo de la basura juntos y revueltos todos los residuos producidos en nuestros hogares: cartones, sobras de comida, plásticos, objetos viejos… Todo contribuía a saturar los vertederos provocando que, o bien se ocupaban más terrenos para deshacerse de esos residuos, o bien se quemaban o enterraban las basuras, contaminando el aire, el agua, la tierra… De paso, miles y miles de toneladas de materias primas potencialmente reutilizables se perdían para siempre.

Después llegó la separación de residuos y el reciclaje. En consecuencia, se necesitaron menos vertederos, se redujeron las emisiones contaminantes y el consumo de energía empleado en destruir basuras; también miles y miles de toneladas de materias primas reutilizadas volvieron a ser útiles, evitando la extracción de nuevos recursos naturales para su producción. De todo ello surgió una nueva industria, con el consiguiente aumento de riqueza y empleo (2).

Ahorro y eficiencia energética

Pero decía que en tiempos de crisis económica el medio ambiente todavía importa menos cuando, paradójicamente, muchas medidas para su protección sirven también para combatir muchos de los problemas creados por la recesión.

Buen ejemplo de ello es el ahorro y la eficiencia energética, factores relegados en tiempos de bonanza; pero que, en estos tiempos, ayudan a que industrias, ayuntamientos y familias reduzcan sus facturas, contribuyendo a un gran ahorro económico (3).

Pero hay muchos más ejemplos: para reducir el paro bastaría con aprovechar el reconocido potencial de creación de empleo que poseen las empresas de energías basadas en fuentes renovables o la creación de puestos laborales para la remodelación de edificios, públicos y privados, con vistas a conseguir su eficiencia energética (4).

Menos gastos, mejor salud

La sangría de capitales al exterior se ve ya frenada con la sustitución del petróleo por fuentes renovables in situ que evitan pagar millones de euros a los países productores de crudo (5).

También habría menor gasto sanitario si se redujeran las emisiones contaminantes que provocan muchas enfermedades respiratorias (6). La agricultura ecológica, evitando el uso de productos químicos, y el cuidado de montes y bosques evitan en parte los enormes gastos que suponen la contaminación de los ríos y los incendios forestales (7), respectivamente.

Y así podríamos seguir....

Pero, aun siendo importante todo lo anteriormente expuesto, no se debe limitar la necesidad de protección del medio ambiente únicamente a sus beneficios económicos. Es vital entender que todos habitamos el medio ambiente y somos parte integrante. Protegerlo no debe ser un lujo o algo secundario, porque absolutamente todo lo que hagamos por él o contra él repercutirá antes o después en nuestras vidas.

--0--

(*) Julián Gómez-C. Alcolea es Presidente del Foro Ciudadano de la Agenda21 de Manzanares prácticamente desde su fundación hasta su reciente disolución. Miembro del Consejo Local de Sostenibilidad de Manzanares, también desde su fundación hasta este mes de juli. Co-edita la revista digital sobre medio ambiente ECOAULA. Colabora con diversas organizaciones medioambientales. 

Enlaces de interés:

(1) , 
(2, (3), (4) (5)(6) y (7) 

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