lunes, 12 de noviembre de 2012

Temas a debate: La calidad de la democracia

La huelga, un derecho constitucional
Es hora de salir a la calle; gritar y pedir lo que en derecho es nuestro y que nos están robando a golpe de Reales Decretos y uso del BOE como herramienta política
Las huelgas han sido son y serán objetivo de prohibición para la clase política adinerada y los tenedores de inmensas fortunas, en definitiva, para quienes ostentan el poder
Sufrimos las acciones de un gobierno patrañero y brazo ejecutor de un capitalismo salvaje y deshumanizado que nos sumergirá en una sociedad perversa para el hombre


La historia es una galería de cuadros
en la que hay pocos originales
y muchas copias.
Charles Alexis de Tocqueville


Por José López Toledo (*)

Basta con arañar un poco la faz de algunos políticos para ver lo que realmente se oculta detrás de sus palabras.
Bastaría arrojar un poco de sincera agua tibia para descubrir que, sobre el labio superior de Esperanza Aguirre, se esconde un símil del mostacho que luciera el último dictador que conocimos en este país.
No ha sido la primera, ni será la última vez que la señora Aguirre se erige en oráculo de sabiduría y derrama sobre todo hijo de vecino su particular forma de entender la realidad económica, política, social, religiosa, ambiental…




Huelgas prohibidas
La última “enseñanza”, para goce de sus acólitos y abundamiento en el despropósito de la simpleza, ha sido declarar que todas las huelgas generales deberían prohibirse pues, según ella, tienen tintes políticos.
En democracia, solemos decir y aplicar ese principio de acción moral que nos conduce a pensar que todas las opiniones deben ser respetadas. Pues para la ocasión, va a ser que no.
Durante muchos años, el respeto de los ciudadanos de este país se ha manifestado en forma de silencio. Un silencio que nos ha conducido al lamentable y paupérrimo estado actual que nos hace navegar en un barco lleno a rebosar de injusticia, ausencia de democracia, niveles de pobreza desconocidos en España desde 1.850, un paro inducido fuera de toda legitimidad, una generación de jóvenes perdida, un país sin futuro, una clase política gobernante corrupta y ajena a los intereses de la mayoría que sufre…
La quiebra de un sueño
La quiebra de un sueño que como país tuvimos allá por el 78. El silencio ya no es herramienta válida de construcción para el respeto que nos debemos unos a otros.
Es hora de salir a la calle; gritar y pedir lo que en derecho es nuestro y que nos están robando a golpe de Reales Decretos y uso del BOE como herramienta política para transportarnos a un Estado social ya descrito en la trilogía de novela distópica cuyos títulos más representativos son: Fahrenheit 451, Un mundo feliz y 1984.
Acciones de un Gobierno patrañero y brazo ejecutor de un capitalismo salvaje y deshumanizado que nos sumergirá en una sociedad perversa para el hombre y su medio. Una sociedad en el que el mercado y los intereses de los capitalistas consigan todos sus objetivos en detrimento del Hombre.
La huelga en la Constitución
Nada nuevo descubriré al decir, que la clase política a la que pertenece la señora Aguirre se sentiría más a gusto aplicando su propia legislación, su ordeno y mando, dando rienda suelta a su verdadero espíritu liberalizador del ajeno ciudadano, al que sin el menor atisbo de culpa, departirían justicia a golpes de rebenque y giro de garrote.
Aunque para su tristeza y mínima defensa del resto, los de aquí abajo y el que escribe, nos regimos por un texto constitucional que, entre otros derechos, encontramos aquél que permite a los trabajadores hacer huelgas para legítima defensa de sus intereses.
Evidente es que los intereses de quienes amasan inmensas fortunas sean totalmente contrarios a los que dependen de sí mismos, de la solidaridad de los demás y de su propio trabajo. Por tal razón, las huelgas han sido son y serán objetivo de prohibición para la clase política adinerada y los tenedores de inmensas fortunas, en definitiva, para quienes ostentan el poder.
Mentiras y falsas promesas
El día 14 de noviembre, españoles, portugueses, griegos, italianos, franceses, belgas, alemanes, austríacos, polacos, rumanos, finlandeses, daneses, checos y eslovenos, saldremos, de una forma u otra, a la calle para decirle a la clase política que nos mal gobiernan que no queremos su futuro, sus recortes, sus miserias.
Les diremos también que ya no creemos en sus mentiras, en sus falsas promesas… en ellos.
Millones de europeos, pararemos la producción, nos desgañitaremos gritando por la libertad, por la democracia, por el derecho a una vida digna.
El campo ya es casi rastrojo, pero en nuestros bolsillos albergamos las semillas que una vez hizo que la clase trabajadora construyera un Mundo Nuevo del que los poderosos se han adueñado. Volveremos a construirlo, pero esta vez, sin ellos.
Una nueva Europa
España y Europa necesitan un nuevo proyecto constituyente que cuente con todos los ciudadanos, sin olvidarse de ninguno, un estado regido por los Derechos Humanos, por Cartas Magnas eficaces y eficientes en la búsqueda de los principios que una vez nos sacaron de la barbarie y que nos hizo pensar y vivir en sociedades en las que el hombre dejaba de ser un lobo para el propio hombre.
No queremos dictadores ni copias de dictadores, buscamos la originalidad que da la inteligencia, la razón que nos haga respirar en libertad y sin miedo… Queremos vivir en paz. Y la vamos a pedir, sin pausa.
(*) José López Toledo es Secretario de Organización IU Valdepeñas

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