sábado, 1 de septiembre de 2012

Temas a debate: El futuro de los municipios

Un aula abierta a todos

Felipe Molina, fundador y vocal del Liberales Independiente por Manzanares, reflexiona sobre la libertad, la dignidad, el individualismo y el respto


E.C.
A comienzos del verano, la Escuela de Ciudadanos (EC) abrió en su blog una llamada Aula de Verano en la que se plantearon distintos temas a debate, desde la crisis europea a la calidad de la democracia, los medios públicos de información o el futuro de los municipios.
La EC hizo invitó a la ciudadanía en general, y a los principales partidos políticos con presencia en Manzanares, sede de la Escuela, en particular, para que participaran en ese debate.


Algunos ciudadanos han enviado sus artículos y comentarios, así como dirigentes del PSOE, de IU y de UPyD. A ellos se suma hoy un fundador y vocal de Liberales Independientes por Manzanares (LIM), Felipe Molina Gámez, con una interesante reflexión sobre la libertad, la dignidad, el individualismo y el respeto.
Por el momento, y a pesar de haber sido invitados expresamente, ningún dirigente del PP local, ni del equipo de Gobierno del Ayuntamiento, han considerado oportuno su aportación a este debate.
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Libertad, dignidad, individualismo
y respeto

El objetivo y el fín de la accionón política de Liberales Independientes por Manzanares (LIM)
no es otro que la persona
Queremos que los ciudadanos sean personas libres e independientes, y nunca marionetas a merced de nada, ni de nadie
Al igual que los primitivos liberales se opusieron al arbitrismo de los monarcas y al estamento nobiliar, el liberalismo del siglo XXI debe ocuparse de reducir los excesos de la dimensión social humana

Por Felipe Molina Gámez (*)

Cuando allá por el invierno de 2010, Liberales e Independientes por Manzanares (LIM) vio la luz como partido político, mucha gente pensó que se trataba más bien de una rabieta de políticos, en lugar de una afirmación de principios, de filosofía política y de creencias ideológicas. Porque LIM lleva en la raíz y justificación de su fundación, el cimiento y basamento de su objetivo de la acción política. Y ese objetivo y fin de la acción política no es otro, sencillamente, que la persona.
El LIM nació por la conculcación y desprecio a lo más sagrado que existe en una sociedad: el desprecio a las personas, a su individualidad y a su existencia irrepetible y única que todos, absolutamente todos tenemos.
Libres sí, marionetas no
Y como nos sentimos dañados, minusvalorados e irrepestuosamente tratados, porque insisto, nos sentimos algo tan sencillo e importante como seres humanos, creamos una formación política donde todos los hombres y mujeres de nuestra ciudad pudieran sentirse, lo que siempre han sido desde que nacieron, en sí y por sí, sencillamente personas, libres e independientes, y nunca, nunca, marionetas, a merced de nada, ni de nadie.
Con el tiempo, los hechos han venido a darnos la razón, porque detrás de cierta aureola de prestigio, aprovechada perversamente para dar por bueno el desprecio a los otros, es decir, a las personas, simplemente había solamente eso, aureola, deseos de laureles, nada más.
¿Nada más? No, había algún que otro deseo más, deseo de pecunio, otra manera más de despreciar a las personas.
Momentos históricos abominables
Enlazando con lo anterior, pero haciendo unas consideraciones más generales, soy de la opinión de que ya va siendo momento, en el ámbito de la vida pública, de volver a las personas particulares e individualizadas, como entes últimos de la actividad política, relegando lo social a una participación más modesta en el ámbito de decisiones de los gestores públicos.
De la misma manera que los primitivos liberales se opusieron al arbitrismo de los monarcas y al estamento nobiliar, el liberalismo del siglo XXI debe ocuparse de reducir los excesos de la dimensión social humana, a sus justas dimensiones.
El siglo XX fue un siglo de excesos en lo social, de excesos gregaristas, de excesos nacionalistas, de excesos en la teoria de clases, de excesos comunistas, socialistas, fascistas, tribalistas y totalitaristas. Sus consecuencias, creo que ya las sabemos todos: momentos históricos abominables.
Un triste aniversario
Dentro de poco tiempo, celebraremos un tristísimo aniversario. Allá por el verano de 1914, las naciones europeas, ciegas de un estúpido tribalismo, de una equivocada prevalencia del grupo sobre la persona y dirigidas por unos no menos estúpidos dirigentes, se enzarzaron en la más terrible contienda que vieron los siglos.
Millones de jóvenes fueron abatidos y mordisqueados por las ratas en las trincheras de Verdún, del Marne o del Somme. A la voz de ataque de los oficiales de los respectivos bandos, miles y miles de “críos” saltaban de sus posiciones en las trincheras para ser acribillados por las ametralladoras del enémigo, en pos de unos pocos metros de tierra quemada. Todo por una malentendida idea de pertenencia a la tribu.
La voz de Bertrand Rusell
Antes de tanto caos, antes de tanta barbarie, ya se había alzado, y se siguió alzando durante esta imbécil guerra, la voz de un liberal, la voz de un creyente en las personas y en su dignidad como tales, por encima de grupos, de partidos, de bandos, de tribus y de naciones: Bertrand Russell. Conocido por todos, Russell reivindicó con su activismo político personalista al ser humano libre, independiente e irrepetible, porque, no en vano, la gente, a fin de cuentas, es nadie.
Cuando las personas nos sintamos más personas y menos gente y le demos a nuestra individualidad una mejor valoración, entonces nos dejaremos de alineamientos, de hooliganismos, de madridismos o de barcelonismos acérrimos y entonces, quizás, .. dejarán de ocurrir desafueros y desatinos como los ocurridos en aquel otoño-invierno de 2010 en la vida política de Manzanares.
(*) Felipe Molina Gámez es fundador y vocal del Liberales Independientes por Manzanares (LIM).

2 comentarios:

  1. y de los municipios que? no entiendo que hace este artículo aquí.

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  2. ¿Algún día contaréis con detalle qué ocurrió aquel otoño-invierno de 2010?

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