sábado, 4 de agosto de 2012

Temas a debate: ¿Nos interesa esta Europa?

Decíamos ayer y el laberinto europeo

Hace 20 años IU alertó de la construcción de una Europa hecha al gusto de los mercados, de espaldas a los pueblos y con un gran déficit democrático

Estas dos décadas perdidas las vamos a pagar con un salto atrás en derechos sociales, y con el desmantelamiento definitivo del modelo social europeo

Hay que acabar con el poder de los lobbies de todo tipo en el seno de la UE y con el déficit democrático


Por Miguel Ramírez Muñoz (*) 

La explosión simultanea de diferentes crisis: pinchazo burbuja inmobiliaria, burbuja financiera, burbuja de la deuda pública, crisis del euro y crisis del modelo europeo, nos ha pillado a casi todos los actores sociales y políticos en franca incapacidad para atender tanto frente abierto.




Afortunadamente, casi todas estas crisis tienen solución con una acción europea, pero no con esta Unión Europea (UE) y el actual Banco Central Europeo (BCE). Hace 20 años, en plena discusión del Tratado de Maastricht y de la Unión Monetaria, Izquierda Unida (IU) se quedó sola alertando de los peligros de una construcción europea echa al gusto de los mercados, de espaldas a los pueblos, y con un gran déficit democrático.

Lo advirtió Anguita

Ya entonces avisaba Julio Anguita (años 1993-1994) de que una convergencia europea basada en parámetros como déficit público, deuda pública e inflación, eran insuficientes, porque había que caminar hacia la convergencia fiscal, social y política, con un BCE al estilo de la Reserva Federal de Estados Unidos, que salvaguardara la moneda de los ataques especulativos. Todo ello con una fuerte componente política, mayor poder para el Parlamento europeo y un presupuesto europeo mayor para caminar hacia esa convergencia.

La soledad nos salió cara a IU y al conjunto de la Izquierda. De ese debate crudo surgieron los abandonos de Diego López Garrido, Cristina Almeida o Carlos Carnero, ahora casi todos instalados en el aparato del PSOE, y la división en el seno de CC OO, con la salida de Marcelino Camacho de la presidencia del sindicato que había creado, junto a miles de trabajadores en la lucha clandestina contra la dictadura franquista.

Modelo equivocado

Por tanto, la crisis actual del euro es el resultado lógico de un modelo equivocado y errado de construcción europea, y que nadie quiso ver porque lo importante, y lo moderno era sumarse al carro europeo, aunque tuviera pies de barro. A ese consenso se sumaron PP, PSOE, CiU, PNV, CC, pero también CCOO y UGT, y la Confederación Europea de Sindicatos. Solamente quedamos como conciencia crítica IU y algunos sectores sindicales minoritarios.

Es necesario hacer este ejercicio de memoria, porque mientras algunos parecen haber descubierto la piedra filosofal de la debilidad del euro, otros venimos hablando de ella desde hace más de 20 años, y poniendo encima de la mesa las soluciones que ahora parecen de lo más sensato y necesario.

Estas dos décadas perdidas de falsa ilusión europea las vamos a pagar con un salto atrás de mas de 30 años en derechos sociales, y con el desmantelamiento definitivo del modelo social europeo, al que España se incorporó tarde pero del que puede salir de los primeros.

Dos caminos

Para salir de la crisis del euro hay dos caminos: el primero, el que expone la derecha y una parte de la socialdemocracia europea, que son el Pacto del Euro y la continuidad de las reformas y recortes, que es la fase actual en la que estamos.

El segundo, la salida por la Convergencia Social y Política: redefinir el papel del BCE, poner coto a los especuladores financieros y a los paraísos fiscales (algunos de ellos en la propia UE), una verdadera fiscalidad común y el objetivo del pleno empleo. Todo ello con un Parlamento europeo y un presupuesto que sirva para hacer una verdadera y auténtica política común europea.

Hay que acabar con el poder de los lobbies de todo tipo en el seno de la UE, hay que acabar con el déficit democrático y establecer un verdadero control democrático y ciudadano sobre las instituciones económicas y financieras de la nueva Europa.

Vientos de cambio

Suenan leves vientos de cambio en Europa. La victoria de Francois Hollande en Francia se basó en un programa político muy diferente al del resto de socialistas europeos, entre ellos el PSOE, que aplicaron sin más las recetas políticas de la derecha.

Hollande no va a meter en la Constitución francesa los topes de gasto público, como si hizo el PSOE. Ya ha revocado el retraso de la edad de jubilación que hizo Sarkozy; se van a contratar a 40.000 nuevos maestros; se va a corregir el déficit público con una mayor fiscalidad progresiva a las grandes fortunas y patrimonios; habrá una apuesta por el empleo, no con reformas que facilitan el despido.

La irrupción de Hollande ha supuesto que ya se hable en Europa de Planes de Crecimiento, con unos 120.000 millones de euros para reactivar la economía europea, y que se empiece a cuestionar el verdadero papel del BCE y del sistema financiero europeo.

Alternativa democrática

Por eso, cuando algunos se deslumbran ante estos cambios y ante las nuevas soluciones, nosotros, desde IU, recordamos lo que dijo Fray Luis de León: decíamos ayer.

No esperamos desde IU ninguna redención, ni perdón, simplemente queremos que desde las fuerzas de progreso, desde los verdaderos demócratas, seamos capaces de reconducir la situación y ofrecer una alternativa democrática, ética y de justicia social, frente a la barbarie neo-liberal que, como el caballo de Atila, sigue arrasando Europa y ahora trota a todo galope en España.

Hay Alternativas, hay propuestas, somos la mayoría, no tendremos perdón si dejamos que se salgan con la suya.

(*) Miguel Ramírez Muñoz es Coordinador Provincial de IU Ciudad Real








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