miércoles, 6 de julio de 2011

Todo corazón






Manzanares, 19 de diciembre de 2008

Por Román Orozco
Bienvenidos, hijos y nietos del rock and roll.
Llevaba más de veinte años queriendo gritar algo así junto a Miguel Ríos. Han pasado 26 años desde que Miguel estrenara esa maravillosa canción que abre desde entonces sus conciertos. Bienvenidos, hijos del rock and roll. Bienvenidos, nietos del rock and roll.
Dice la letra de Bienvenidos, que escribió el propio Miguel, que “necesitamos muchas manos, pero un solo corazón”. Una palabra, corazón, que resume la vida de nuestro mejor rockero de todos los tiempos.
Hace hoy justamente 40 años y tres días, el 16 de diciembre de 1968, publicaba yo una entrevista con Miguel en una revista llamada Mundo Joven. Allí, me decía Miguel: “Para mí, es mucho mas importante el corazón que el dinero”.
Era una entrevista inusual con un cantante. Inusual porque los artistas, como se decía entonces, no hablaban de temas sociales y tampoco los periodistas les preguntaban. Recuerden: año 68, Franco vivo y París en llamas.
Escribí entonces: “a Miguel le preocupa que exista una buena política social, que todos puedan trabajar, que todos tengan unos mínimos vitales para continuar por la vida con decencia, como una verdadera persona”.
Tenía entonces nuestro cantante granadino 24 años y pronunciaba frases tan rotundas como éstas: “destruiría antes mi carrera que mi existencia” y “no puedo anteponer mi vida a mi profesión”.
¿Ha sido fiel Miguel Ríos a aquellas afirmaciones realizadas de hace cuarenta años?
Por supuesto. Lo ha sido.
Hoy mismo, mientras hojeaba aquellas viejas revistas, escuchaba el último disco de Miguel, Solo o en compañía de otros. Y comprobaba como aquel Miguel del 68 seguía enarbolando las mismas banderas. Uno de los temas que interpreta lleva la letra de un poema de Ángel González, Donde pongo la vida pongo el fuego. Vida, fuego, corazón. Todo eso es Miguel Ríos. Miguel no sólo es el mismo. Es mejor que el de hace 40 años, porque ha vivido.
Y ha vivido no sólo pendiente de su ombligo. Se ha implicado en mil batallas, unas ganadas y otras perdidas. Han pasado 46 años después de su primer disco, El rey del twist (1962) al que le han seguido 45 más. Y Miguel sigue fiel a sus principios.
Sigue preocupado por que haya una buena política social, por que haya trabajo para todos, para que todo el mundo pueda vivir con dignidad. Dice en la presentación de su último disco que lo ha grabado para “ganarme el cariño de la gente, el pan y la libertad”.
Corazón, fuego, vida, trabajo, libertad. Todo eso es Miguel Ríos.
Por ello, por esa fidelidad a los valores de ciudadanía, a los valores democráticos, Miguel se ha convertido en un ciudadano ejemplar. Un ciudadano que antepone el corazón y la amistad al dinero.
Por eso está hoy aquí, en esta Escuela de Ciudadanos. Y por fortuna, como dice en la presentación de su último disco, la edad le presiona el DNI, pero aún no el corazón. El corazón lo tiene como nunca: así de grande.

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