miércoles, 13 de julio de 2011

El poeta necesario




Manzanares, 13 de marzo de 2009
Por Román Orozco.
Esta Escuela de Ciudadanos nació con la idea de que un grupo de personas de reconocido prestigio profesional y social reflexionaran aquí sobre el concepto de ciudadanía.

Es difícil encontrar en los últimos años a alguien que haya meditado más sobre la ciudadanía que nuestro profesor invitado de hoy, Luis García Montero. Ciudadanos, espacio público, cultura democrática, republicanismo son conceptos que están presentes, no solo en la ingente obra de este poeta granadino, sino también en su intensa actividad pública.
Porque Luis no es un poeta subido en su particular nube, sino un activista/poeta al que lo mismo se le ve en una manifestación por la escuela pública en un barrio de Madrid, que en otra pidiendo que haya tren en el cordobés valle de Los Pedroches. Protestando contra la guerra de Irak o contra el terrorismo etarra.

Luis encuentra tiempo para todo y para todos. Eso sí, sin menoscabo de su tarea más importante: escribir poesía. Ha publicado veinticinco poemarios. El primero, Y ahora ya eres dueño del Puente de Broklyn, en 1980. El último, Vista cansada, en 2008. Entre medias, algunos tan fundamentales como Habitaciones separadas, Completamente viernes o La intimidad de la serpiente. Ha ganado los premios más importantes que se conceden en este país: Adonais, Loewe, Nacional de Literatura y Nacional de la Crítica.
Es para muchos el mejor poeta vivo en lengua española de su generación y de las siguientes.

Ha escrito también más de una docena de ensayos y ediciones críticas de poetas como Lorca o Alberti. Escribe desde hace más de una década un artículo semanal en la edición andaluza de El País y está presente en tertulias de radio y de televisión. Además, es catedrático de Literatura Española en la Universidad de Granada. Aunque este curso será el último, por ahora. Porque Luis, en un rasgo de valentía que le honra, ha anunciado que abandona su cátedra, en estos tiempos de paro y crisis. La causa: haber sido condenado inexplicablemente por un delito de injurias al llamar “perturbado” a un profesor que viene acusando de fascistas a García Lorca y Francisco Ayala.
Hoy, acogemos con cariño a Luis en esta humilde escuela para que nos hable sobre el ejercicio de la ciudadanía.

En su último libro de ensayo, Inquietudes Bárbaras, cuya lectura les recomiendo fervientemente, escribe Luis: “Resulta necesario que los ciudadanos vuelvan a reconocer su derecho y su responsabilidad, la tarea de su protagonismo, sin humillar la libertad ante instancias superiores a su propia voluntad terrenal, ya estén simbolizadas por una corona, una bandera nacional, el altar de un dios o las leyes sagradas de la economía”.
Además de derechos y responsabilidades ciudadanos, Luís me ha enseñado a amar la poesía. Como muchos otros de mi generación, mirábamos la poesía como algo lejano y aburrido. Nos conformábamos con un ligero toque de Espronceda, Con diez cañones por banda, viento en popa, a toda vela, algo de Lorca, verde que te quiero verde, una pizca de Machado, caminante no hay camino y alguna cosilla de Alberti y Neruda, más que nada por simpatía ideológica.

Pero el día en que escuché recitar a Luis su propia poesía, quedé atrapado. La poesía no es ya solo un arma cargada de futuro, sino que es un arma necesaria, en palabras de Celaya.
Escuchemos al poeta Luis García Montero…

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