22 sept 2011

La Escuela de Ciudadanos se convierte en una asociación sin ánimo de lucro


Manzanares, 22 de septiembre de 2011
Por Román Orozco
Director de Escuela de Ciudadanos
La Escuela de Ciudadanos se hace mayor. Después de tres años de vida, lo que surgió como una iniciativa personal se transforma en un proyecto colectivo. Así, ha nacido la Escuela de Ciudadanos. Asociación Sociocultural Independiente.
La asociación ha sido inscrita en el Registro General de la Junta de Comunidades de Castilla La Mancha y en el Ayuntamiento de Manzanares, localidad castellano manchega donde nació en 2008.  (Ver Estatutos en la página Estatutos en este blog).
Se trata de una entidad sin ánimo de lucro que promoverá el debate público sobre la ciudadanía, los derechos y deberes de los ciudadanos, en un mundo cada vez más convulso.

Hasta ahora, la asociación ha organizado tres cursos, en los que han participado 16 profesores muy especiales, entre los que están, entre otros, escritores como Almudena Grandes, José Manuel Caballero Bonald, Javier Reverte, Luis García Montero; ex políticos como Manuel Marín y Manuel Pimentel, o periodistas como Miguel Ángel Aguilar, Joaquín Estefanía o María Antonia Iglesias. Todos ellos han pasado a formar parte de la asociación como Miembros de Honor. (Ver relación completa en la página Miembros de Honor en este blog).

Román Orozco presentando el blog
En estos momentos, preparamos el listado de los profesores que nos acompañarán en el IV Curso de la Escuela de Ciudadanos. Los temas a debatir son de la más rabiosa actualidad: la calidad de nuestra democracia y el papel de los ciudadanos inmersos en una de las crisis, no solo económicas, sino también de valores, más profundas de las últimas décadas.

Además de estas conferencias presenciales, que hasta ahora se han celebrado en la Biblioteca Municipal Lope de Vega, gracias a la colaboración desinteresada del Ayuntamiento de Manzanares, la Escuela de Ciudadanos amplia sus objetivos.

Para ello, hemos creado este blog que bautizamos como “un espacio para el debate”.
Queremos que ésta sea realmente la plaza pública en donde todo el que lo desee pueda expresar libremente sus opiniones sobre el objetivo fundamental de nuestra asociación: los ciudadanos. La Escuela es apartidista, defiende la libertad de expresión y respeta las opiniones de todo el mundo, aunque no las comparta. Nace precisamente con ese objetivo: defender el derecho de todos a opinar en absoluta libertad.
Julián Monteagudo, vicepresidente de la Escuela de Ciudadanos, con Román Orozco
Cualquiera que lo desee puede colaborar con la Escuela, en un doble sentido: como miembro de la asociación que tiene su sede en Manzanares o como seguidor del blog. No se exige requisito alguno, simplemente aceptar sus Estatutos. Sin embargo, la asistencia a las conferencias que organiza la Escuela está abierta, como hasta ahora, a todo el mundo.

El blog ha sido dirigido y diseñado por uno de los músicos más respetados del país, Enrique Sierra, ex guitarrista de Radio Futura. Sierra viene trabajando e investigando con ordenadores desde los años 80. En la actualidad, es director de Estudios Diana y ha recibido como ingeniero dos premios Grammy Latino.

En los pocos días que el blog está abierto, un poco en periodo de pruebas, ha tenido una excelente acogida, con más de 3.600 visitas y una veintena de seguidores.

Todas las conferencias serán volcadas íntegramente en este blog (Ver página Cuadernos de Ciudadanía). Ya pueden consultarse las del primer curso y en unos días se completarán las del segundo.

Pero no queremos vivir de las rentas, sino aportar nuevos materiales de debate. Para ello hemos creado las páginas Temas a debate y la de Libros y Música. En la primera, ya hay un debate abierto sobre la calidad de la democracia, en el que iremos publicando en los próximos días las reflexiones de destacadas personalidades de la vida pública local, así como todas las que nos vayan remitiendo nuestros lectores. En Libros y Música pretendemos recoger aquellas producciones literarias y musicales que guarden relación con el objetivo de la Escuela. En Participa tiene acogida cualquier iniciativa de nuestros lectores.

Antonio Caba, Julián Monteagudo y Román Orozco, miembros fundadores de la asociación Escuela de Ciudadanos
La Escuela tiene también página en Facebook, a la que se puede acceder desde este blog.
Una buena muestra de esas colaboraciones son las que ya recoge el blog de tres destacados representantes del mundo universitario: el catedrático de la Universidad de Sevilla Rafael de Cózar, el profesor de Filología de la Universidad Autónoma de Madrid Rafael Morales y el decano de la Facultad de Letras de Ciudad Real Matías Barchino.
Por último, la asociación pretende financiarse con aportaciones de empresas privadas y la ayuda y colaboración de las instituciones públicas, como cualquier otra asociación registrada oficialmente. En los dos últimos años, contó con el patrocinio de Unicaja y, desde su nacimiento, con la colaboración del Ayuntamiento de Manzanares.
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15 sept 2011

El Compromiso del escritor de hoy con la ética, o con la estética


Las redes sociales y el mundo de internet configuran otras muchas opciones que, imagino, supondrán la apertura hacia nuevos caminos, más allá del mercado.
Sevilla, 9 de septiembre de 2011
Por Rafael de Cózar (*)
Esta cuestión viene planteándose en la historia literaria como dicotomía, de forma especial en la modernidad, hasta el punto de haber generado corrientes estéticas diferenciadas, al menos aparentemente. Así se venían distinguiendo en oposición la corriente noventaiochista frente al modernismo, y la literatura realista frente a la vanguardista, y la poesía deshumanizada del 27 frente a la rehumanización durante la República, o más cercanamente, la literatura testimonial de los años 1940 a 1965 frente a los novísimos del periodo de la transición. Es también habitual en este sentido que se enfrente a Juan Ramón Jiménez con Antonio Machado, representando cada uno la posición comprometida con el lenguaje (poesía expresión) del primero, frente a la poesía como comunicación de Machado.

Pero la cuestión es bastante más compleja. Ya Bécquer había señalado en su rima III la tensión entre “inspiración” y “razón”, dando a entender que si el poeta es fiel radicalmente a la inspiración, su poesía se hace más difícil de entender, y si se apoya del todo en la razón, está traicionando la dimensión primera, por lo que propone aunar las dos. Antonio Machado igualmente plantea la tensión entre la poesía de los conceptos y la de las intuiciones, apuntando que ambas son imprescindibles, por lo que en el poema la ética no vale sin la estética, mientras Ortega y Gasset, en plena etapa de la deshumanización del arte (años 20), señalaba que la literatura realista es literatura de masas en la medida en  que no es arte, sino extracto de vida. El propio Machado creó sus heterónimos para poder expresar su pensamiento de forma más abierta que con el poema.

Dejamos de lado ahora el hecho de que un escritor pueda tener un compromiso ideológico y político fuera de su creación artística, en la vida diaria, pues nos interesa más reflexionar sobre si este se expresa también en su obra.
Evidentemente hay escritores cuyo temperamento les orienta preferentemente hacia una, u otra postura (la estética o la ética), pero  sobre todo la cuestión tiene que ver con la época, las circunstancias en que vive.
  
El fin del siglo XIX España ha culminado su decadencia con la pérdida de las últimas colonias, la fuerte tensión entre tradición y modernidad, la crisis política y económica, el sentimiento de estar fuera de Europa (por lo que piden europeizar España) y la debilidad de su revolución industrial. No es extraño que los escritores de entonces tiendan, sobre todo en la novela, el ensayo y el periodismo a analizar la problemática española.
Las vanguardias significaron radicales esfuerzos de revolución estética e ideológica (Dadá proponía la destrucción del arte y los museos, porque son, en definitiva, parte del sistema, mientras los surrealistas defendieron una revolución integral, no sólo artística)  El crak de 1929, que afectó a la mayoría de los países y es el mejor síntoma de las fisuras de la revolución industrial, trae consigo el rechazo a la “deshumanización” del arte y la defensa de un arte comprometido. La guerra civil supone la confirmación de lo que Antonio Machado había predicho 20 años antes: “Españolito que vienes al mundo, te guarde Dios. Una de las dos Españas ha de helarte el corazón”.


En 1940, con el mundo literario escindido entre los escritores del exilio y los del interior, va a asentarse hasta mediados de los sesenta la literatura testimonial, el realismo social y crítico, tanto en poesía como en novela y teatro. “Del arte por el arte ni merece la pena hablar”, dirá Luis Goytisolo, mientras su hermano Juan defenderá en los años sesenta el compromiso del escritor con la realidad, señalando que a ellos correspondió la función crítica que, por la censura, no pudieron llevar a cabo historiadores, ensayistas y periodistas.
  
El agotamiento del realismo social hacia 1965 va a suponer una nueva orientación por parte de la generación que lleva a cabo, desde 1968, el final del franquismo y la transición. Ahora se abren las diversas líneas, desde la tradicional a la vanguardista, con la influencia también de la literatura europea y latinoamericana, la influencia de los mass-media, la cultura underground, las filosofías orientales, el movimiento hippie, etc.

La década de los ochenta va a significar la equiparación de España con las modas literarias internacionales (novela policiaca, de intriga, histórica, etc.), pero también, ahora sin censura política directa, con los problemas que genera una literatura que pasa de un proceso semi-artesanal (creación, edición, distribución) a nuevas formas de producción industrial. Los escritores, salvo casos muy contados, no habían vivido hasta ahora directamente de sus obras, necesitando además dar conferencias, escribir artículos, participar en jurados de premios, y acudir a ellos, entre otros complementos. Desde inicios de la década de los 80 empieza a imponerse las reglas del mercado, de modo que, serán las multinacionales, a veces desde las Ferias como la de Frankfurt, o Guadalajara, por citar dos casos, quienes decidan imponer autores y líneas de apoyo. Desde entonces la novela histórica recibirá principal atención.
En este contexto el compromiso con la ética y con la estética parece suplantarse por el compromiso con los índices de venta. Muchos autores de hoy, más que nada en la novela, están sometidos a la presión de sus editoriales, sobre todo si tienen elevados índices de venta. Incluso autores jóvenes logran tiradas importantes, y han crecido los que tienen agente literario.


Parece abundar menos el escritor bohemio, de frecuentes nocturnidades y abundante consumo etílico, sustituidos por el escritor “administrativo”, que se entrega ocho horas diarias a la profesión, con sus horarios establecidos y fechas marcadas, es decir, el escritor domesticado por el sistema. Evidentemente se observan ya reacciones por parte de jóvenes y no tan jóvenes que plantean actividades, editoriales, revistas de nueva formulación y corte alternativo. En todo caso, el mundo intelectual no lo ocupan exclusivamente los creadores literarios y buena parte de ese mundo procede de otras actividades, periodistas, ensayistas, profesionales de  los diversos campos comprometidos con la problemática cultural de nuestro país.
Los nuevos medios informáticos, las redes sociales y el mundo de internet configuran otras muchas opciones que, imagino, supondrán la apertura hacia nuevos caminos, más allá del mercado.
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(*) Rafael de Cózar es Catedrático de Literatura Española en la Universidad de Sevilla.
Rafael de Cózar
Nacido en Tetuán (1951), residió en Cádiz desde los 11 años.
Poeta, pintor y narrador.
Entre sus obras y premios literarios destacan el PremioMario Vargas Llosa” de novela, (Murcia 1996) con “El Corazón de los trapos” y el poemario “Entre Chinatown y Riverside: los ángeles guardianes”, (New York1987).
Las ilustraciones que acompañan este texto pertenecen a su último libro, “Piel iluminada”, una extraordinaria muestra de poesía visual, en la que De Cózar es un consumado maestro.

10 sept 2011

El 11-S con Bruce Springsteen


Por Pilar Román
11 de septiembre de 2011. Se cumplen diez años del atentado contra las torres gemelas de Nueva York
Bruce Springsteen quiso plasmar en una canción, The Rising, la determinación y fortaleza de los bomberos neoyorquinos que perdieron su vida en las dos torres. 
The Rising describe la angustia que los bomberos pasaron al intentar rescatar a las personas que permanecían atrapadas en las gemelas. "Can't see nothin' in front of me. Can't see nothin' coming up behind" ("No puedo ver nada de lo que tengo delante de mí, no puedo ver nada de lo que viene subiendo por detrás"), Springsteen pone voz a un bombero adentrándose en la más absoluta oscuridad, en el interior de una de las torres gemelas. 
Un bombero que, por las cenizas, el polvo y el humo ha perdido la pista de cuánto ha conseguido avanzar, de cuántos escalones ha conseguido subir (“Lost track of how far I've gone. How far I've gone, how high I've climbed”). 
Springsteen canta cómo el bombero salió temprano de su casa esa fatídica mañana, en la que el sonar de las campanas de los camiones de bomberos llenaba el ambiente. “Left the house this morning. Bells ringing filled the air.”
Y el bombero pierde la vida en una de las torres. Pero Springsteen canta esperanzado, pues el bombero ahora ve a María en el jardín, un jardín de mil suspiros, donde los niños bailan en un cielo lleno de luz. (“I see you Mary in the garden. In the garden of a thousand sighs. There's holy pictures of our children. Dancin' in a sky filled with light.”)
El bombero tiene una nueva oportunidad, un sueño de vida (A dream of life) canta una y otra vez.
La traducción literal al castellano de “The Rising” sería “El Levantamiento”. Pero el propio Springsteen, que tuvo una educación católica, ha reconocido en alguna entrevista que cuando compuso esta canción pensaba en la resurrección.
Seleccionamos este tema para nuestra colección de canciones ciudadanas por su simbolismo como respuesta de un ciudadano, en este caso Springsteen, ante los atentados del 11-S

Letra de The Rising
Bruce Springsteen
Can't see nothin' in front of me
Can't see nothin' coming up behind
I make my way through this darkness
I can't feel nothing but this chain that binds me
Lost track of how far I've gone
How far I've gone, how high I've climbed
On my back's a sixty pound stone
On my shoulder a half mile line
Come on up for the rising
Com on up, lay your hands in mine
Come on up for the rising
Come on up for the rising tonight
Left the house this morning
Bells ringing filled the air
Wearin' the cross of my calling
On wheels of fire I come rollin' down here
Come on up for the rising
Come on up, lay your hands in mine
Come on up for the rising
Come on up for the rising tonight
Li,li, li,li,li,li, li,li,li
Spirits above and behind me
Faces gone, black eyes burnin' bright
May their precious blood forever bind me
Lord as I stand before your fiery light
Li,li, li,li,li,li, li,li,li
I see you Mary in the garden
In the garden of a thousand sighs
There's holy pictures of our children
Dancin' in a sky filled with light
May I feel your arms around me
May I feel your blood mix with mine
A dream of life comes to me
Like a catfish dancin' on the end of the line
Sky of blackness and sorrow ( a dream of life)
Sky of love, sky of tears (a dream of life)
Sky of glory and sadness ( a dream of life)
Sky of mercy, sky of fear ( a dream of life)
Sky of memory and shadow ( a dream of life)
Your burnin' wind fills my arms tonight
Sky of longing and emptiness (a dream of life)
Sky of fullness, sky of blessed life ( a dream of life)
Come on up for the rising
Come on up, lay your hands in mine
Come on up for the rising
Come on up for the rising tonight
Li,li, li,li,li,li, li,li,li
Copyright © Bruce Springsteen (ASCAP)
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Traducción de la letra The Rising
No puedo ver nada frente mí
No puedo ver nada de lo que viene detrás
Me abro camino a través de esta oscuridad
No puedo sentir nada excepto esta cadena que me mantiene unido
He perdido la cuenta de cuán lejos he ido
Cuán lejos he ido, cuán alto he escalado
En mi espalda, una piedra de sesenta libras
En mi hombro, una linea de media milla
Vamos, levántate
Levántate, reposa tus manos en las mías
Vamos, levántate
Vamos, levántate esta noche
Me fui de casa esta mañana
El soniquete de las campanas invadía el aire
Portando la cruz de mi llamada
Vine rodando hasta aquí sobre ruedas de fuego 
Vamos, levántate
Levántate, reposa tus manos en las mías
Vamos, levántate
Vamos, levántate esta noche
Li,li, li,li,li,li, li,li,li
Espíritus por encima y por detrás de mí
Sus caras se han borrado, sus ojos negros brillan intensamente
Que su preciada sangre me envuelva para siempre
Señor, mientras estoy frente a tu ardiente luz
Li,li, li,li,li,li, li,li,li
Te veo María en el jardín
En el jardín de los mil suspiros
Hay fotos sagradas de nuestros hijos
Bailando en un cielo lleno de luz
Deja que sienta tus brazos alrededor mío
Deja que sienta tu sangre mezclarse con la mía
Un sueño de vida se me presenta
Como un pez bailando al final de la línea (caña)
Cielo de oscuridad y pena (un sueño de vida)
Cielo de amor, cielo de lágrimas (un sueño de vida)
Cielo de gloria y tristeza (un sueño de vida)
Cielo de misericordia, cielo de temor (un sueño de vida)
Tu viento ardiente llena mis brazos esta noche
Cielo de anhelo y vacío, (un sueño de vida)
Cielo de plenitud, cielo de vida bendecida (un sueño de vida)
Vamos, levántate
Levántate, reposa tus manos en las mías
Vamos, levántate
Vamos, levántate esta noche
Li,li, li,li,li,li, li,li,li

Traducción libre por Pilar Román

8 sept 2011

Luis García Montero, un homenaje entre tinajas


El poeta granadino, Vaso XVII del Ciclo Vinos Nobles de la Fundación Grupo A7 de Valdepeñas
Por Matías Barchino (*)
Como todas las Fiestas del Vino desde los últimos 25 años, al mediodía del sábado 3 de septiembre de 2011 se celebró una sesión más de la tertulia poética “Desde el empotro” de las Bodegas A7 de Valdepeñas, hoy Fundación Grupo A7.  
El poeta homenajeado en esta ocasión ha sido Luis García Montero, a quien se ha dedicado un Vaso Poético del llamado Ciclo de Vinos Nobles, lo que incluye una tinaja y una carpeta poética con sus versos. 
La celebración de este acto en Valdepeñas es ya toda una tradición. García Montero hizo el vaso número XVII de los dedicados a grandes poetas nacionales en esta bodega que, desde 1986,  ha acogido nombres tan ilustres en la poesía española como José Hierro, Claudio Rodríguez, Rafael Montesinos, Leopoldo de Luis, Félix Grande, Francisco Brines o Juan Carlos Mestre, entre muchos otros, que han dejado sus versos en la bodega y su palabra en el aire delicado de lías y mostos.
El Vaso XVII, con el poema Compromiso de García Montero
Las tertulias del Grupo A7 son actos sencillos y emotivos, aunque multitudinarios, en los que la palabra poética se mezcla con el vino y con la amistad, acompañándose de la música. 
A Luis García Montero lo presentó el periodista Román Orozco, que sin olvidar la labor como poeta y escritor, se centró en la faceta comprometida y activista del granadino, que él conoce desde hace años. Efectivamente, además de la publicación del último de sus libros de poesía titulado Un invierno propio (Visor) y varias antologías de su obra, García Montero está empeñado en la actualidad en hacer frente a la situación política, social y económica que vivimos en España y al desánimo que se  abate sobre la ideología progresista, con un manifiesto en favor de la reconstrucción de la izquierda, uno más de los compromisos ciudadanos que el autor ha asumido en su vida.

La mesa del acto: De izquierda a derecha, Julián Creis Córdoba, Román Orozco, el alcalde Jesús Martín, Luis García Montero y Agustín Gil.
Tras este primer retrato del poeta, un grupo flamenco culminó la intervención del presentador con una conmovedora granadina dedicada especialmente al poeta, que luego se acompañaría con otros cantes. Con la emoción rebosando el ambiente, el poeta tomó la palabra para agradecer el homenaje y para manifestar sus convicciones que se reflejan en cada uno de sus libros y poemas.

María Ángeles Rivera Matamoros canta unas granadinas.
Luis García Montero leyó una decena de poemas publicados en una carpeta hecha especialmente para este acto, ilustrada con los dibujos de Juan Vida, presente también en la bodega. Más música y más poesía, incluyendo la proclamación del XXXII Premio Juan Alcaide de poesía, otra de las instituciones culturales más antiguas de Valdepeñas, continuaron en la tertulia que culminó con la apertura de la tinaja que dejará para siempre los versos de Luis García Montero en la bodega de A7 por medio del poema “Compromiso”, una de sus obras emblemáticas que comienza con los versos:
He derramado el vino tantas veces
sobre el mantel. Los dedos de la aurora
saben por mí que el rojo
no es el color de una bandera,
sino el cielo que rompe
en el amanecer de la ciudad.
Pudiera parecer que se trata de una crónica de una actividad poética provinciana, una más de las muchas que cada día se celebran en toda España, organizadas por diversos grupos poéticos o patrocinadas por ayuntamientos e instituciones. En cierto modo es así, pero tiene algo de especial la tertulia del Grupo A7. No sólo porque se celebra efectivamente en el empotro de una bodega, entre tinajas que hasta hace no mucho tiempo han contenido vino, sino por la pequeña historia de este grupo poético.
El origen de A7 está en la relación de un grupo de siete amigos que desde su infancia, en los años cuarenta, trataron de convertir la amistad en algo más que una actividad privada y quisieron abrir sus inquietudes al pueblo. El grupo, que desde hace unos años se constituyó en fundación para asegurar su pervivencia, abrió sus actividades a todo aquel que gustara de la poesía, invitando a los más conocidos poetas de España
La galería de los vinos nobles
Cada primavera y cada otoño, la bodega de A7 es una verdadera celebración de la palabra a la que acuden interesados de toda España. Es necesario valorar cómo un pueblo como Valdepeñas está unido a la poesía en una auténtica tradición. 
Con la lejana referencia del clásico Bernardo de Balbuena, conocido de Cervantes, Quevedo y Lope de Vega, autor de uno de los grandes poemas épicos españoles, El Bernardo, y de algunos de los sonetos más logrados del siglo XVII, el amor por la poesía en la ciudad deriva directamente de la personalidad y la obra de Juan Alcaide Sánchez. Fue poeta de la generación del 39 y maestro de escuela que ejerció en la República y la primera posguerra, hasta su muerte en 1951. 
Juan Alcaide logró trasladar a sus discípulos su amor por la poesía y su devoción por poetas como Antonio Machado, Federico García Lorca o Miguel Hernández, con quienes tuvo contacto personal o epistolar. A Lorca le dedicó un emotivo poemario publicado en Buenos Aires, en plena Guerra Civil
Si se puede hablar de algo parecido a una poesía manchega, Alcaide fue sin duda su fundador, lo que le ha acarreado cierto olvido por parte de algunos ambientes que lo vinculan indebidamente con un regionalismo chato o con la poesía de juegos florales. Alcaide fue, no obstante, un auténtico poeta de grandes aspiraciones artísticas, pero su labor de maestro fue mucho más allá, pues pocos poetas de la región, como Ángel Crespo, Eladio Cabañero o Félix Grande, han dejado de valorar la influencia del poeta de Valdepeñas.
Algunos de los fundadores del grupo A7 fueron discípulos directos de Juan Alcaide y han mantenido tantos años su lección de amor por la poesía como un emblema de ciudadanía. Tal vez sea excesivo atribuir a la poesía valores o poderes que vayan más allá de la mera combinación de palabras y oraciones, es posible que la vieja aspiración a cambiar el mundo a través de los versos pueda parecer hoy una creencia ingenua. Sin embargo, la pervivencia social de un elemento tan aparentemente gratuito e innecesario como la poesía en cualquier ambiente resulta de un poder difícil de medir, pero evidente. 
García Montero con el grupo flamenco de Cristino Quintana, Román Orozco y a la izquierda José Luis Morales
El poeta con María José Maeso.
No es necesario reducirse a una poesía de contenido político o a exaltar a la lucha revolucionaria para causar una conmoción que afecta a todo el colectivo. La presencia continuada de la poesía en una ciudad como Valdepeñas anima a que se mantengan algunos valores permanentes que  toda colectividad debería tener y animar, muy vinculados a valores sociales y de compromiso. 
En este contexto es fundamental la labor que grupos como A7, el Grupo Artístico-Literario El Trascacho o la Asociación Amigos de Juan Alcaide de Valdepeñas tienen para asegurar la permanencia de esos valores que ya son una tradición en el pueblo. 
En este contexto, la Fundación Grupo A7 se ha propuesto mantener y extender su actividad con los homenajes a grandes poetas nacionales, pero también a los poetas más cercanos, en su Ciclo de Vinos de la Tierra y a los jóvenes, en su Ciclo de Vino Joven. Ampliar su actividad al arte (desde hace años mantiene un premio en la Exposición Nacional de Valdepeñas) y en la música son objetivos de la Fundación. La presencia de Luis García Montero en Valdepeñas es una forma de afirmar el valor que la palabra poética tiene para la sociedad en la que surge y de la que se nutre.
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(*) Matías Barchino (Valdepeñas, 1961) es profesor de Literatura Hispanoamericana en la Universidad de Castilla-La Mancha y decano de la Facultad de Letras de Ciudad Real. Es también secretario de la Asociación Amigos de Juan Alcaide de Valdepeñas. Ha escrito artículos y ensayos sobre escritores como Pablo Neruda, Nicolás Guillén o Julio Cortázar. En la actualidad participa en el proyecto de investigación: El impacto de la Guerra Civil Española en la vida intelectual de Hispanoamérica: http://impactoguerracivil.blogspot.com/

7 sept 2011

La educación física, de Pablo Fidalgo Lareo


Un marginal sin vocación de marginalidad
Por Rafael Morales Barba (*)
La educación física y también sentimental, es un poemario diferente por tono y planteamientos, además de una reflexión sobre el tránsito de la juventud a la madurez.
  
Nuevo por su saber estar atendiéndose desde una sinceridad en plena conmoción. Por analizar y analizarse con una llaga efervescente y apasionada, diferente en sus deudas líricas pensativas con la línea clara. Novedosa por estar distanciada del ashberyanismo irracional como del fragmento o de cierto realismo meditativo o irónico de algunos poetas nacidos hacia 1975. De los entregados a las poéticas de la retracción y resistencia, donde la opacidad del signo a veces se hace igualmente presente.
  
Hay pues una mirada distinta a las escuelas conocidas por el tono, pese a las deudas de época en la autognosis más o menos confesional, pero con un barniz de ebriedad que, sin caer en el de Dylan Thomas o Ted Hughes o inclusión en las palabras desbordantes en el sentido, busca el salto sin logolalia.

Pablo Fidalgo (1984) trae así en La educación física otros entusiasmos frente a su edad y sus referentes al desatender primeramente a los poetas contenidos, irónicos, frágiles, minimalistas, preciosistas o crípticos, en este poema dividido en 50 partes, bajo el patrón de la juventud como crisis. Por desatender en cierta medida a los modelos que más o menos han venido siendo sello de distintas editoriales.
La educación física o un extenso poema no planteado explícitamente bajo esa fórmula de manera organizada, aunque  lo parece en su obsesiva manera de volver, analizar y pormenorizar la juventud desde el deseo, el amor y el desengaño, como inexactitud o confusión, entrega y reflexión. O desesperación e incontinencia, en esa relación entre orfandad y madurez, generosidad y búsqueda de explicaciones (a veces recurrentes).

Con estos planteamientos los poemas se conforman unitariamente en su asunto: una perspectiva en crisis, hiperbólica o desmesurada a veces, enfática y analítica (pero entregada frente a las poéticas de la sospecha), cuyos versículos indagan agónicamente en los límites del entusiasmo y la frustración desde un yo citado como varios sin heteronimias, con el innominado siempre, salvo como cuerpos, el amor, la juventud…
Una poética de la edad, según feliz expresión de Litoral, donde su exaltación infringe las perspectivas reconocibles en buena medida, al menos las más inmediatas, para ser un libro distinto a su época, fiel en cuanto a lo meditativo, pero con un tono diferente al acogerse a una exaltación de línea clara o inteligible, ajena al asociativismo y sus límites ante el sentido. Diferente en la perspectiva autobiográfica en los modelos. 
Así se acerca tanto al autoanálisis exaltado como a la mirada del bardo waltwhitmaniana (desde la mirada excéntrica y escenográfica, desbordada, Jóvenes del Sur, vengo del norte o de interrogantes conmovidos, como en cierta manera ha hecho el último Luis Artigue).

Una mirada atenta al tono intimista del penúltimo Luis Muñoz (desde la reflexión y la minuciosidad analítica, sin caer en el mimetismo de otras poéticas), sorteando lo hímnico para ser conmovidamente minucioso y analítico, obsesivo. Sin embargo, su vitalismo no mete el compungimiento y el narcisismo de la herida en la mochila donde irás guardando todo el dolor, pese a las  amarguras.
  
Con esa vinculación entre vida y poesía transmite una verosimilitud en la entrega donde su admirada Mary Oliver le susurra como la poesía no es una profesión, sino una manera de actuar y entender la vida.

Bajo esos parámetros trae Pablo Fidalgo un libro reflexivo y exaltado simultáneamente, analítico, desasosegado y tierno, del amor y el deseo, con la bulimia de los cuerpos muy presente. O una juventud en crisis ajena por lo general al narcisismo doliente como hemos dicho, aunque su poética no se atreve a ser completamente trasgresora, pues vivimos una época de retraimiento demasiado pudorosa y compungida, donde el prestigio de la poesía reflexiva y filosófica, a veces muy aburrida por pretenciosa, ha ganado prestigio.

En este sentido Pablo Fidalgo es un hijo de su época. Pero diferente, insistimos, por tono y entrega en su querer decir sin narrar, de mucha originalidad y verosimilitud. Con un tono servido por interrogantes retóricos, mostrando y demostrando el desasosiego como marca de un espíritu puesto en el brete del cambio, sentencioso a veces, esticomítico y de fraseo claro, ajeno a las sinapsis, el fragmento o  las elisiones, llega esta reflexión herida y conmovida. Raptada y enfebrecida, volcánica en ocasiones, donde las acumulaciones in crescendo forman parte de sus requerimientos irresueltos, tormentosos.
Una perspectiva reflexiva y analítica por lo general en las inestabilidades, ajena al deslumbrón tropológico pero donde existe un saber decir, con algo que contar sin pacto. A veces simbólicamente y con la inteligencia del poema como enigma, a pesar de su claridad, pues Pablo Fidalgo Lareo no ha escrito un libro de oficio o pluma, ni manufacturado y cosido en el lomo de la imitación, sino una obsesiva mirada sobre una crisis con la verosimilitud de un protagonista que no puede eludir cuanto le conmociona, la juventud que empieza a dejar de ser. Y así es su atenderse sin misoneísmos, sin miedo a no traer un bagaje de lecturas de moda, al servicio de una sinceridad de su tiempo o verosimilitud realmente nueva desde la voz del bardo, o más precisamente, de un vitalismo contra el sesgo de  época.

Por ello parece diferente en planteamientos y tono, sin narcolepsia, ironía, sin maniera en la sospecha, de calidades iniciales e inusuales en la fortaleza de la herida. Algo parecido trajeron Carlos Pardo o Julieta Valero desde otras orillas. Así, con un canon distinto al de los referencia de los poetas de 1975 (y cuya tendencia, pese a las ausencias y sobras, se reúne en Deshabitados) Pablo Fidalgo recupera el canto conservando algunas deudas con sus predecesores desde ese intimismo pensativo y fraseado a veces.  Un canto que siempre porta sensación de inmediatez Tu juventud tiene que cambiar ahora, con el vitalismo de lo propio atormentado.

Nos cuenta así esa crisis y fragilidad sin narcisismos, sin necesidad de llamarse frágil, conmoción del he pensado en matarme, sino desasosiego radical y tránsito.  Y visto el libro no parece una declaración  ficticia del inadaptado, o un único cuerpo, o la verdad posible, sino un esfuerzo por llegar a lo comunicable desde el sacarse de sí y hablar para poder ser, Nosotros, todos actores, lo haremos excediéndonos. Sacrílego a veces por ello si quieren, o parafrástico, este es mi cuerpo, esta es mi parte, cuando llega la crisis, la juventud o cuerpos, las tormentas y sus tormentos, los excesos e inestabilidad,  pero juventud al fin y al cabo definida al Despertar. O donde elijo educarme, ese es el sentido de la educación física, sentimental e inestable, bulímica o ansiosa, llena de anónimos, como el sonido que hacen/ nuestros huesos al tocarse cuando la juventud se ha terminado. O rememora  otra forma de pasar tu vida / a la que nadie quiere arriesgarse.

Poemas finales donde siente su excepcionalidad y diferencia cuando no se sabe su multiplicidad y univocidad, y todo se aparta de la ebriedad amorosa por la reflexión. O el fin de la juventud entusiasta plegada al cuerpo y al vitalismo. Cuando todo se difumina, empieza a ser memoria de la conmoción, luces (que) han estado encendidas demasiado tiempo, y la exaltación se hace imposible frente al sosiego, el desencanto del amor que lo ocupara todo, o crisis de madurez.

Lean, lean a Pablo Fidalgo Lareo en sus conmociones, pues es un marginal sin vocación de marginalidad, fresco y nuevo, un exceso contenido, una promesa. 
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Un poema
Nosotros nunca pensamos
Nosotros nunca pensamos
que podríamos vencer.
Quise amar un cuerpo sencillo
y cuando vi que no me amaba,
que miraba mis marcas y no las aguantaba,
conseguí un cuerpo enfermo y frágil para pasar la noche,
porque esa era la parte de mi vida
donde aún tenía algo que decir,
donde tenía una historia.
Me dijiste que era muy normal
para ser amado por un cuerpo extraño
y muy extraño para ser amado
por un cuerpo normal.
Tu juventud consistió en mantener tu cuerpo limpio
para que cuando llegase tu oportunidad
nadie te hiciese pasar la prueba.
Y te fuiste lejos para que nadie
quisiera salvarte en el último momento.
El cuerpo más frágil me está hablando.
Hicimos el movimiento de nuestra vida
y no hicimos más.
Vi tu cuerpo descansando,
era lo más bello que había visto nunca
y no comprendía cómo habíamos llegado hasta allí,
pero aquello tenía que durar
y dura hasta hoy.
Enferma, te dije que ibas a descansar toda tu vida,
y no te pregunté lo que querías
porque tú eras toda la belleza,
y te lo dije, y tú creíste en mí,
y por eso me encargué de todo.

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Datos de autor tomados de Pre-textos
El autor

Pablo Fidalgo Lareo (Vigo, 1984).
En el año 2005 funda junto a Itsaso Arana, Celso Giménez y Violeta Gil la compañía teatral La Tristura, que ha estrenado, hasta la fecha: La velocidad del padre, la velocidad de la madre (2006), Años 90. Nacimos para ser estrellas (2008) y Actos de juventud (2010).
Las tres obras han sido publicadas en los pliegos de Teatro y Danza. Con Estefanía García ha estrenado la pieza La democracia (2009). La educación física es su primer libro de poemas.
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El libro
La educación Física. De Pablo Fidalgo Lareo. (Pre-Textos, 2010) Rústica. 88 Páginas. 18 Euros (12 en Casa del Libro)
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(*) Rafael Morales Barba es profesor de Filología Española en la Universidad Autónoma de Madrid. Ha impartido clases en diversas universidades europeas y americanas, entre ellas en la Universidad de St. Lawrence (Nueva York, EE UU).
Ha publicado ensayos sobre José Ángel Valente y Claudio Rodríguez. Es autor también de Última poesía española (2006),  La musa funámbula. La poesía española entre 1980 y 2005 (2008) y Poetas y poéticas para la España del siglo XXI.